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Sábado 23 de octubre de 2010, por Pablo Alejandro Sulic

CONCIERTO

Varela sacó la excelencia de la Sinfónica

Mendelssohn no fue Beethoven. Mendelssohn no fué Bach. Pero cuánta influencia del gigante de Bonn podemos encontrar en sus sinfonías, su forma de trabajar los movimientos, su orquestación. Tampoco podemos olvidar que fue el que rescato del olvido injusto la Pasión San Mateo.

  • Concierto de la Orquesta Sinfónica de Salta. Programa: Beethoven Obertura Coriolano; Grieg, Peer Gynt, Suite Nº 1; Mendelssohn, Sinfonía Nº 3; Jueves 21 de octubre de 2010.

“Hay tanto para hablar sobre la música, y sin embargo realmente tan poco para decir. Lo que la música que amo me expresa no es un pensamiento demasiado indefinido para ser puesto en palabras, sino, al contrario, demasiado definido. Considero que los esfuerzos orientados en expresar tales pensamientos -en palabras- son loables, pero aun así me parece algo totalmente insatisfactorio; las palabras tienen muchos significados, y la música puede hacernos ver que todos ellos son correctos. Es todo lo que puedo darte a pesar de que son, después de todo, sólo ambiguas palabras!”.

Cito a Mendelssohn en una carta fechada el 15 de Octubre de 1842 a Marc-André Souchay, que sugería al compositor poner un título a cada obra para orientar de algún modo al oyente. Sirva para recortar muy bien a este exquisito compositor clásico-romántico de cuerpo entero y ayudar en parte a comprender mejor su trabajo.

No negamos que hay un sabor folclórico escocés en la sinfonía Nº 3, aunque aparece en sordina y en superficie más que en la estructura. Como lo explica el biógrafo Erik Werner:

"En todo el primer movimiento respiramos el aire pesado y denso de la bruma de las montañas de Escocia; en consecuencia, está orquestada masivamente y su colorido es oscuro. En marcado contraste con esto, el scherzo... nos recuerda las joviales danzas folclóricas de los escoceses con sus gaitas. El tema es pentatónico, como las canciones folclóricas gaélicas."

No obstante, no deberíamos caer en el error de escuchar demasiadas referencias directas a Escocia en esta música. La orquesta y su director interpretaron muy bien el espíritu del compositor. El primer movimiento comenzó calmo y meditativo como lo pide la partitura, luego el tema principal estuvo activo y dramático, digno de destacar la claridad de las precipitadas ondas cromáticas del final. El segundo ofreció relajación y melifluosidad en la sonoridad. Especial mención tiene el Scherzo, con su particular luz, el buen trabajo de las cuerdas, el sonido bello de las maderas, que aquí tienen gran responsabilidad de crear una atmosfera sobrenatural.

Varela tiene especial cuidado por la sonoridad que quiere de su orquesta y esto se notó en cada indicación que exigió con sus gestos ampulosos. Desde la platea se percibió que hubo química entre músicos y director (me pregunto: porqué este músico profesional salió tercero en el concurso). Por otra parte la marcha solemne del último movimiento sonó majestuosa y visualizamos la inmensidad esmeralda de las tierras altas escocesas. En su totalidad la obra tuvo fluidez y continuidad temática entre movimientos.

En la primera parte la Suite Peer Gynt tuvo transparencia, claridad y resonancias célticas con la excelencia de siempre en la flauta de Ulloque y el oboe de Lepez Alonso. Varela tuvo la virtud de manipular a las maderas para que dibujaran en el escenario bandadas de aves surcando los cielos polares mientras que su batuta logró que el crescendo orquestal pinte la imagen majestuosa del sol emergiendo desde el mar azul.

La Muerte de Aase es un fragmento de un dramatismo extremo, "Andante doloroso". Fue desgarradora pero sorprendentemente con una enorme carga de serenidad como la melancolía y el misterio que pide la música noruega. En la danza de Anitra destacamos el logrado ritmo de mazurca y el prolijo pizzicato de los violines y el triángulo todos a tempo exacto. En la gruta del rey de la montaña la música evoca la oscuridad de la cueva y el paso ligero de Peer Gynt tratando de salir de ella, con una orquestación magistral mientras la música acelera su ritmo y el crescendo nos conduce a un tutti estruendoso que desemboca tumultuosamente a fiordos imponentes.

Prolijo trabajo de orquesta y director, porque cuando se ensaya con objetivos claros, disciplina y seriedad el público lo percibe, y esta noche se notó.

  • Magister Pablo Alejandro Sulic
    Especial para Calchaquimix


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