Una pérdida de telenovela

Lunes 20 de febrero de 2012  

La veterana actriz Lydia Lamaison falleció a los 97 años luego de un proceso de deterioro general de su salud. Tuvo una extensa carrera en la que se popularizó y se la reconoció como la actriz por excelencia de telenovelas de la tarde. Pero también se destacó en numerosos papeles en el teatro y en cine. Lo más reconocible de la actriz que se fue, además de su enorme talento, eran esos ojos absolutamente cristalinos, capaces de transmitir estados que iban de la ternura a la fiereza mayor, reforzados por una voz de inflexiones primorosas.

Murió Lydia Lamaison

En TV alcanzó la cúspide de su popularidad a principios de la década del 90, con telenovelas como "Celeste siempre Celeste", "Zingara", "Muñeca brava", "Jesús, el heredero", donde en compañía de figuras jóvenes como Andrea del Boca, Joaquín Furriel o Natalia Oreiro mostró un estilo de actuación fino y contundente.

Los restos de la intérprete, que había expresado su deseo de que su cuerpo fuera cremado, serán depositados hoy martes a las 11 de la mañana en el Panteón de Actores del Cementerio de La Chacarita, a la espera de su posterior cremación. Por expreso pedido de Lamaison no se realizará ninguna ceremonia previa de despedida y en lugar de ofrendas florales, se sugirió que se realicen donaciones a la Casa del Teatro, de la que fue vicepresidenta hasta su muerte.

Nacida en Mendoza el 5 de agosto de 1914 como Lidia Guastavino Lamaison, se crió en Buenos Aires y desde muy pequeña soñó con la actuación, al punto de suponer a los tres años que había sido actriz "en una vida pasada". Mascota infantil en el Club Billiken, maestra normal, avanzada estudiante de guitarra, abandonó Filosofía y Letras en segundo año para ingresar al elenco independiente Juan B. Justo, dando inicio a una carrera en la que no tuvo maestros formales.

El cine la convocó para "Alas de mi patria" (1939), de Carlos Borcosque, en cuya titularidad figuraban Enrique Muiño, Delia Garcés y Malisa Zini y que inició una seguidilla de 25 títulos, incluidos "La hora de las sorpresas", de Daniel Tinayre, "La fiaca" y "Pasajeros de una pesadilla", ambas de Fernando Ayala. Con Leopoldo Torre Nilsson brilló en "La caída" y "Fin de fiesta", pero su personificación de Doña Natividad en "Un guapo del 900" (1960) representó uno de los puntos mayores de su trayectoria, fue premiada y dejó una imagen hierática difícil de olvidar.

Su prestigio le acarreó numerosos premios: ACE, María Guerrero, Santa Clara de Asís, Pepino el 88, Talía, Florencio Sánchez, Estrella de Mar; en 2001 recibió el Konex de Platino como actriz de TV y en simultáneo el Diploma al Mérito por la misma categoría. En 1997 fue declarada Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires y en 2005 el Ejecutivo Nacional la homenajeó en el Salón Azul del Congreso de la Nación con una placa que le entregó personalmente el entonces vicepresidente Daniel Scioli.