VIENA PIANO TRÍO

Una experiencia emocional intensa

Pablo Alejandro Sulic

Viernes 23 de septiembre de 2011  

El Trío K 496 es una obra accesible auditivamente, luminosa, con un constante intercambio de diálogos entre los instrumentistas. Delicioso el cambio tonal en el segundo movimiento creando un dramatismo que en Mozart es muy especial. El Tema y Variaciones es simple y gentil, demostrando que la vena melódica en Mozart es simplemente infinita y que no es casualidad que los músicos sean austríacos ya que el aire de vals vienés, se mantuvo patente en toda la obra. La obra rezuma la claridad apolínea de las melodías mozartianas y con justeza está en el panteón de la belleza clásica.

  • Concierto del Vienna Piano Trío. Repertorio: Mozart Trío K 496; Shostakovich Trío Op. 67; Schubert Trío Op.99. Mozrteum Argentino, filial Salta. Miércoles 21 de septiembre, Fundación Salta. Interpretes: Wolfgang Redik en violín, Matthias Gredler en violonchelo y Stefan Mendl en piano.

Sin dudas la obra cumbre de la noche fue el trío Op. 67 de Shostakovich. La traducción que realizaron los músicos de Viena fue esplendida. Avancemos por partes, la obra exige una mezcla a partes iguales de excitación nerviosa, melancolía extrema, bravura dislocada (pensemos en los unísonos increíbles que realiza el piano o en los acordes cuasi organisticos-orquestales que le pide el compositor en el Allegro con Brío). Luego de la muerte de su entrañable amigo, Shostakovich comentó que era imposible expresar en palabras la tristeza que lo embargaba y afirmó que vivir sin su compañía sería terriblemente dificultoso, nada más real, no necesito de palabras para declarar su dolor, lo hizo sin dudas a través de esta música que tiende a desgarrar las emociones en quien la escucha.

El comienzo ya nos plantea innovaciones expresivas con los armónicos del cello, una técnica que pide solo rozar las cuerdas no apretarlas, a semejanza de un llanto desolado. Luego de planteado el tema este se transforma en una obsesión durante todo el movimiento, y se transmuta luego en un explosivo y marcial tono en el cello, para dar paso a un siniestro vals en pizzicato en las cuerdas hasta llegar a las alturas del fortísimo.

El segundo movimiento fue trágico y sin respiro nos lleva al tercero donde los acordes del piano son un tormento, un mazazo que causa cada vez mayor dolor en el alma, seguidos por una bella y triste melodía en el violín y cello, primero separados y luego unidos.

El final apoteótico, inserta una melodía judía del año 1944 que mezcla melancolía con una pizca de ironía, granos de tristeza y una gran porción de desesperación. La interpretación de los músicos nos llevó desde el horror a la devastación emocional, sin duda un viaje intenso por los recovecos de las emociones más humanas.

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Vienna Piano Trío

No quedó mucho aliento ni margen para lo que vino después, quizás según la humilde opinión de quien esto escribe, aquí debería terminar el concierto o en todo caso dejar Schubert para la primera parte, ya que el desgaste emocional que requirió la escucha y la interpretación de Shostakovich no dio lugar a mucho más. Pero había más.

El Trío Op. 99 es una obra de largo aliento, con dificultades rítmicas importantes que fueron resueltas con absoluta elegancia. El segundo movimiento permite el lucimiento del cello, en este caso con una gentil melodía que luego comparten los otros músicos.

En algunos momentos podemos imaginarnos un dueto vocal entre ambas cuerdas. En el tercero se escuchó una yuxtaposición de dos danzas vienesas, que fueron más bailadas que tocadas. Para el final una forma un tanto hibrida de rondó y tema y variaciones a la que le faltó algo de intensidad romántica (¿cansancio lógico después de tanta tragedia?).

Los amantes de la música de parabienes en un concierto que combinó la claridad diamantina de Mozart con la intensidad emotiva de Shostakovich más la gestica vienesa fabulosa de danzas y lieder de Schubert. Tres obras maestras a cargo de tres maestros vieneses, lo que no es poco.

  • Magister Pablo Alejandro Sulic