CONCIERTO

Un Izcaray a gusto con la Sinfónica

Pablo Alejandro Sulic

Sábado 11 de agosto de 2012  

Ravel afirmaba que la parte mas cautivante del Jazz es el riquísimo ritmo que ofrece, un recurso de inspiración para los compositores contemporáneos. Desde el principio en su Concierto en sol mayor, la melodía toma un carácter real y personal en una alquimia entre influencias vascas y jazz. La música exige virtuosismo en medio de una paleta orquestal refinada, con trompetas, fagotes y cornos más percusión que respondieron con celeridad.

  • Concierto de la Orquesta Sinfónica de Salta. Segundo concierto Temporada 2012 del director honorario Felipe Izcaray. Fernanda Morello, solista de piano. Jueves 9 de agosto, a las 21.30, en el Teatro Provincial de Salta. Repertorio: "Pavana para una Infanta Difunta" y "Concierto para piano y orquesta en sol mayor" de Maurice Ravel y "Nocturnes" de Claude Debussy.

Fernanda Morello nos tiene acostumbrados a veladas ilustres. Posee fraseos claros, toque fino para una obra que lo exige, textura afiligranada (segundo movimiento), vitalidad rítmica y empática identificación con la obra y el estilo. Pensemos por ejemplo en los trinos perfectos del primer movimiento, o los endiablados pasajes pirotécnicos del Finale que tuvieron translúcida claridad, nunca fuera de estilo, jamás falsificados.

La orquesta respondió en todo momento de manera inmaculada y precisa. El súmmum de la velada fue la atmosfera nocturnal y etérea del segundo movimiento, una melodía que es elegante en su esencia, calma, en contraste con el frenesí del primer movimiento, una galanura que nos recuerda al mejor Mozart.

Literalmente es un movimiento para piano solo con el soporte oportuno de la orquesta (correctos oboe y flautas). El legato cantábile que logro Fernanda fue superlativo en todo sentido. El final fue excitante, en un estilo militar de fanfarrias, con pasajes que exploran algunas politonalidades, y el piano como instrumento percusivo (al estilo Bartok) propulsando la música hacia un inexorable final.

El pintor Turner plasmó como la luz y el color inciden sobre el mar en diferentes horas del día, así Debussy utiliza este recurso para pintar con texturas colorísticas diferentes momentos del día en el mar. Sin dudas Debussy fue gran admirador del pintor. En la primera parte de El mar, la orquesta revive los mágicos momentos cuando la atmosfera se tiñe de luz y los objetos emergen de la sombra.

La línea del sol separa el agua del cielo. Cerramos los ojos y captamos texturas, colores, matices. La orquesta tuvo momentos inspirados y otros en los que faltó sutileza, iridiscencia, delicadeza en los tratos texturales. El final captura la violencia de los elementos, pero sin brutalidad. Aquí no deben existir estridencias sino insinuaciones como en toda la música del impresionismo, cuidado por los detalles, orgánica propulsión musical dentro del fluir natural de la música.

Disfrutamos de los dos nocturnos, blandas armonías y suaves texturas crearon una sensación de seductiva quietud y sigilo. Fiestas fue vibrante, como flashes de luces. El titulo Nocturnos tiene un significado general no particular, intentando recrear los efectos de la luz. Esperábamos que pudieran tocarlos completos, junto con Sirenas. Una nueva noche junto a Izcaray, quien se siente a gusto con su antigua orquesta, y el público lo advirtió y lo gratificó con efusividad.

  • Magister Pablo Alejandro Sulic
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