Teatro consistente “de otro palo”

Patricia Monserrat Rodríguez

Sábado 19 de abril de 2014  

En noviembre del año pasado estrenaba “Romeo y Julieta desenchufados”, la ópera prima del grupo "Carambola Marambá", dirigido por Natalia Aparicio y con tres novatos actores en escena. Ellos son Liam Portnoy, Mariana Enríquez y Maximiliano Nuñez. Las funciones realizadas hasta hoy indican que este trabajo tiene “pasta” “gancho” y contenido para los chicos. O sea que esta producción se despega bastante de los productos marketineados para niños, ofreciendo un mix de humor, buena música, onda, buenas actuaciones y una dramaturgia trabajada.

"Romeo y Julieta desenchufados"

Natalia Aparicio, actriz formada en instituciones del teatro de Bs As y con maestros porteños, ingresa a la escena local con el unipersonal “Mi vida en vuestras manos”. Casi inmediatamente ese año dirige “Contrainteligencia” y ganan la Fiesta Provincial 2011. Todavía no había engendrado la idea de poner en Salta la 1° Escuela de Arte Dramático (EAD), que comenzó a funcionar al poco tiempo hasta hoy. Tenía un propósito claro en esa iniciativa: formar actores con mayor profesionalismo, promover el crecimiento del mercado local y producir trabajos a la cartelera. Lo lógico.

Y funciona. Los tres actores de “Romeo y Julieta desenchufado” son made in Salta; pertenecen a una franja de edad homogénea ; ingresan a la oferta teatral con un clásico pero versionado. Y funciona. La propuesta es muy atractiva para el público juvenil y de manera indirecta promueve un itinerario de lectura. La obra emerge con varios astros a su favor.

En primer lugar está en la mediación que establece con la tragedia isabelina, porque permite que los jóvenes y chicos se acerquen al universo shakespeareano acortando camino. Natalia Aparicio es además dramaturga y dramaturgista; por ello recrea en esta idea el amor de Romeo y Julieta situándolos casi siempre en un espacio neutral y borroneando –tanto en los textos como en la actuación- el calibre trágico de la obra original. Inteligentemente Aparicio ha conservado parlamentos e instantes poéticos del clásico, lo cual le permite al espectador transitar por los versos del bardo inglés, pero en clave contemporánea.

En segunda instancia es para festejar la paridad en lo actoral, la prolijidad en lo clownesco y sobre todo en las técnicas de la comedia del arte que cuida inclusive la mascarada. "Romeo y Julieta desenchufado" es un espectáculo técnicamente cuidado, prolijo, en próspero crecimiento comunicativo. Se destaca especialmente el desempeño actoral de Maximiliano Núñez, que supera las dificultades de hacer varios roles secundarios y logra erigirse en protagonista con cada uno de ellos. La plantada en el escenario de estos tres chicos, que tímidamente van haciéndose cargo de la batuta escénica, imprime un nivel actoral que el público juvenil se merece hace años.

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Este elenco se fortalece ante nosotros y con nuestras miradas; su combustible son las primeras risas de los jóvenes y a los primeros quince minutos de la obra la platea ya ha comprado el texto aún con las implicancias y complejidades isabelescas. Esta clase de versiones o reescrituras de los clásicos no son una novedad para el público joven; los intertextos son una lectura frecuente que les ingresa por el cine, los videos y la tv.

Esta versión en particular hace un esquive, un rulo, que aliviana el ingrediente trágico al remate del romance de los Montescos y Capulletos. Y, a la vez, permite el ingreso de algunos toques “con gancho” que generan la inmediata adhesión del público; como la musicalización que deambula por ritmos con toda la onda, como el rap, la cumbia, el pop aunque también enriquece con melodías del renacimiento , barroco. E inclusive hace ingresar la murga popular como banda.

Los actores además cantan en escena, sobre pista, pero el compromiso los lleva a interpretar canciones también tomadas de Shakespeare y otras de creación libre. Esta decisión les exigió asimismo una asistencia técnica cuidada-tanto en la ayuda con los vestuarios como en la iluminación y sobre todo en la musicalización.

Por otra parte, la inclusión de algunos instantes de meta teatralidad hace que los chicos entren y salgan de la frontera ficcional. O sea, les hace ver que el teatro tiene un “no sé qué “que lo desafilia de sus lenguajes de entretenimiento comunes. Y sabe que en esa experiencia hay otro mambo, que el teatro es de "otro palo".

  • Patricia Monserrat Rodríguez
    Crítica teatral
    labutacateatro@yahoo.com.ar