José Acho

El Tantanakuy, identidad y la paz

Domingo 30 de agosto de 2015  

Jujuy (Enviado Especial) Una vez más como hace 40 años Jaime Torres fue en Humahuaca el anfitrión de una gran cantidad de músicos de renombre y trayectorias que siguen viniendo para compartir su música desde Buenos Aires, de Bolivia y de Chile para el “Tantanakuy 2015” (El Encuentro).

40 años de identidad y una
magnitud que no se pierde

Pocas veces uno tiene el privilegio de ser testigo de lo que ocurre en "La Casa del Tantanakuy", previo al encuentro del escenario. Aquí se cocina lo que luego verá el público. Se suceden las reuniones espontáneas entre artistas, los ensayos y charlas musicales, nacen nuevos proyectos. Hay autenticidad y ausencia de intereses.

Todo nace, gira en torno a Jaime Torres y su gente, sus hijos y colaboradores. El virtuoso maestro charanguista planea todo con serenidad y enfrenta sin sobresaltos los incovenientes. Son 40 años de vivir experiencias. También de promesas oficiales y vicisitudes. Hoy el Tantanakuy ya es parte del patrimonio cultural del país y de nuestra América.

No hay derecho que tenga que vivir de las contingencias, del humor o predisposición de funcionarios de turno. En estas cuatro décadas se aboga por una apoyo mediante una Ley que asegure su continuidad en el tiempo. Este lugar en Humahuaca, es quizás el único reservorio de artistas que llegan para compartir, con humildad, sin interés, por esto que se podría llamar una causa.

Aquí se viene a compartir, a tocar, sin mezquindades, sin intereses. Saben todos que están contribuyendo a sostener un encuentro gratuito que ya es todo un mito al pie del Monumento a los Héroes. Cada vez es más difícil aun cuando este año se contó con el apoyo de Igualdad Cultural y la Secretaría de Cultura de Jujuy.

El Tantanakuy son tres jornadas culturales con talleres, exposiciones, recitales, encuentros informales para compartir una experiencia única con la Pachamama en la Casa del Tantanakuy y al pie de ese vigoroso Monumento, y como si fuera poco entre los maravillosos paisajes de la Quebrada jujeña.

La celebración por los 40 años reunió nada menos que a Víctor Heredia, Alfredo Coca, charanguista de Bolivia, el músico y compositor cordobés Carlos Di Fulvio, Gustavo Cordera, Inti Illimani, el acordeonista humahuaqueño Fortunato Ramos y el necesario Jaime Torres. Tampoco faltaron como todos los años Las Hermanas Cari, las visitantes ocasionales de "Trenzadas" (Mariana Baraj, Charo Bogarín, Barbarita Palacios), y los locales Tukuta Gordillo, Mariela Cazón, Hugo Cazón, Bicho Díaz, Alejandra Carnero y otros tantos.

El viernes 28 de agosto desde a la mañana se sucedieron los encuentros, las ceremonias y homenajes. Uno de los más auténticos es el de la Pachamama.
A medida que los músicos fueron llegando se sumaron a la celebración en la pintoresca "Casa del Tantanakuy", junto a los sonidos de los tambores, quenas, bombos, erkes y el canto de copleros, cajeros, bandas de sikurs de la zona.

A la hora de las plegarias y las ofrendas, todos se reunieron alrededor de una boca en la tierra para darle de comer y beber y pedir y agradecer con plegarias. Jaime en nombre de todos los artistas presentes imploró a la Madre Tierra “nos ayude a los argentinos a encontrar los caminos de la paz”.

A su turno en tono reflexivo Fortunato Ramos requirió que la tierra actúe de nexo para “poder comunicarnos con el otro y que no es errado que el ser humano cuide el equilibro del universo”. Víctor Heredia citando un texto suyo dijo que “en todo nuevo día la claridad nos daría esta maravillosa posibilidad de poner el espíritu, los pies, la sangre en la tierra, en el espacio y exactamente allí, donde nos corresponde”.

Gustavo Cordera en su plegaria sostuvo: “en este momento estoy viviendo a través de la tierra a la que algún día también volveré para alimentarte. Quiero pedirle que nos enseñe a perdonar, que nos enseñe a sanar todas nuestras locuras y enfermedades, porque todos estamos un poco locos y también enfermos. Mi corazón te pertenece a través de la música”.

Luego hubo un almuerzo comunitario con un menú igualitario para todos. Empanadas, guiso quínoa, papa verde o zapallo, delicias autóctonas de la comida quebradeña regadas con un vino manso para que en el entierro de la Pachamama; visitantes, artistas, músicos y vecinos de la Casa, comience la celebración de la jornada bailando en ronda con cantos y coplas.

Una siesta y a partir de las 18, en el escenario frente al imponente monumento se produce el resto de la alquimia artística, la que casi siempre alcanza momentos siempre apoteósicas según la impronta que pone cada uno de los invitados.

Este año no fue la acepción sobre todo por los 40 años el “Tantanakuy” mostró todo su espíritu parte de su alma con el "Encuentro" nocturno en el escenario hasta las dos de la mañana del sábado, con la conducción sin lugares comunes de Alejandro Montoya y el aporte memorioso y didáctico del periodista Gabriel Plaza.

Una luna llena fue una espectadora de lujo como las centenares de personas que nos reunimos alrededor de ese fogón privilegiado de tradición quebradeña que hoy ya es parte de otro histórico encuentro que por sus protagonistas tuvo identidad y magnitud, como de alguna manera se desprende del álbum de fotos que ilustra esta nota.

  • José Acho
    info@calchaquimix.com.ar

EL TANTANAKUY EN FOTOS
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