Sinfonía "Poema del éxtasis"

Miércoles 18 de julio de 2012  

La Orquesta Sinfónica de Salta, bajo la dirección de Jorge Lhez, vuelve al escenario del Teatro Provincial el jueves 19 de julio a las 21.30, con una obra que será un estreno absoluto para Salta. Interpretará la “Sinfonía Nº 4 Op. 54, Poema del éxtasis” de Alexander Scriabin. Completará el concierto el “Preludio a la siesta de un fauno” de Claude Debussy y “Tríttico Botticelliano” de O. Respighi. Las entradas están a la venta en el teatro de Zuviría 70.

A cerca del estreno de la Sinfonía de Alexander Scriabin, “El Poema del Éxtasis”, el maestro Lhez adelantó que se trata de una obra de 1906. El compositor Scriabin parte de la gran orquesta de finales del Romanticismo, incluyendo ya una importante sección de percusión, y plantea un poema sinfónico en un movimiento en conexión con un texto poético del propio compositor, originariamente "Poema Orgiástico", que nos ilustra sobre su particular fusión de misticismo y sensualidad.

“La partitura es verdaderamente emocionante de principio a fin, asombrándonos la maestría con la que Scriabin juega con las densidades, habiendo lugar para exquisitos pasajes apenas confiados a unos pocos solistas, y tremendas explosiones de toda la orquesta, para la más febril excitación y el más placentero sopor, sin olvidar momentos ágiles, de un detallismo nervioso, electrizantes, como el marcado Allegro volando”.

En esta obra, que guarda una especial relación con la quinta sonata para piano, Scriabin enfrenta dos motivos musicales que se corresponden con sendos arquetipos; el primero representa el elemento femenino y sensual, el encantamiento y la seducción. El segundo, es confiado especialmente a la trompeta, y encarna el elemento masculino, la voluntad de acción, la fuerza generadora, la conquista capaz de vencer toda resistencia.

La parte famosa de la obra es el final. Es un verdadero éxtasis luminoso de explosión orquestal en do mayor, sobrecogedor en su fuerza elemental, que viene preparado desde mucho antes por una nota pedal do mantenida durante cincuenta compases en un loco torbellino “in crescendo”, que se consume para dar lugar a un momento de misteriosa quietud con las notas mágicas del arpa, en una perfecta preparación para el imponente final”, subrayó Lhez.