Se murió "Perecito"

Gregorio Caro Figueroa

Domingo 13 de enero de 2013  

En la madrugada de domingo 13 de enero, a los 82 años, murió el poeta Miguel Ángel Pérez. Nacido el 23 de septiembre de 1930 en Santa María, Provincia de Catamarca, de niño se radicó con sus padres en Cafayate y luego en la Ciudad de Salta. El que haya transcurrido aquí casi toda su vida, su pertenencia, el espíritu de su obra poética su identificación con Salta otorgaron a "Perecito" una indiscutible condición de salteño. La noche del sábado compartió la mesa con el poeta Leopoldo "Teuco" Castilla.

Adiós al poeta Miguel Ángel Pérez

Su sencillez y su fino humor fueron ropaje natural de su humanidad. Su rostro, su andar y sus gestos ocultaban los años que cargaba. Para el domingo 13 a las 22.30 en "La Trastienda", la Municipalidad de Santa María había programado un homenaje a "Perecito" al que fueron invitados poetas y músicos de Salta, Tucumán y Catamarca, en el que Pérez estaría presente. Este año 2013 se programó un homenaje en el Festival de Cosquín.

Desde su juventud Pérez reveló un gran talento como poeta y una excepcional dote de autor, narrador y recitador de coplas. Perteneció a la Generación del 60, que reunió a los poetas nacidos entre 1930 y 1935. En opinión de Walter Adet: "Es Miguel Ángel Pérez en la Generación del 60 el primero en plasmar un poema grande y definitorio con sus Cartas a la casa, a la vanguardia de esa metáfora de hueso que es el hombre trasvasado a los signos del idioma, cuando la retórica no lo hace gelatina".

En Salta, a esa generación pertenecen Holver Martínez Borelli, Walter Adet, Jacobo Regen y Carlos Hugo Aparicio. Dos poemas de Pérez abren el libro "Poesía de Salta. Generación del 60", editado en 1979. A esos nombres se añaden poetas tucumanos como Juan José Hernández, Juan González o Arturo Álvarez Sosa, Leonardo Martínez de Catamarca y Héctor David Gatica de La Rioja.

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Miguel Angel Pérez (clic para agrandar)

Los primeros reconocimientos a su obra llegaron en el año 1956 de la mano de concursos locales de zamba y copla, en los que demostró "su inclinación hacia una poesía que fluye naturalmente de los veneros tradicionales", señaló Raúl Aráoz Anzoátegui quien percibió en la poesía de Pérez afinidades con algunas tendencias del neorrealismo europeo posterior a la Segunda Guerra Mundial.

En 1957 la revista jujeña "Tarja" publica el último fragmento de "Cartas a mi casa", que edita en 1963 en plaqueta. Alicia Chibán, una de las criticas literarias más refinadas, incluyó la obra de Pérez en su libro "El proceso de la literatura regional y su reflejo de la realidad socio-cultural salteña" (1979). Chibán advierte que en la obra de Miguel Ángel Pérez se descubree un "regionalismo interior de valiosas voces universales.

Perecito forma parte del grupo irrepetible de grandes poetas y compositores salteños, del que formaron parte el Cuchi Leguizamón, Gerardo Núñez, César Isella, Ariel Petrocelli, Eduardo Madeo, Miguel Saravia, Aníbal Alfaro y Abel Mónico Saravia, entre otros. Participó en recitales junto al "Dúo Salteño" y con Gerardo Núñez en una reciente Feria Internacional del Libro en la Ciudad de Buens Aires. En el año 2000 fue invitado a España para disertar sobre la copla.

Publicó “Cartas a mi casa” (1963), “Taller del escritor” (1965), “Los Potros” (1967), “Coplas del Arenal” (1972), “Cartas a la casa y otros poemas” (1987), “El Cantar del Carnaval” (2004) y “Coplas al Canto” (2008).

Con el Cuchi Leguizamón es autor de "Zamba para la Viuda", "La viruta y vino", "Vidala de la lluvia", "Pá don Nicolás" y "Si llega a ser tucumana" y "Santamariana", que interpretó Mercedes Sosa. Participó en la investigación etno musical que dirigió en los años ’70 el antropólogo Rubén Pérez Bugallo. Grabó en CD "Pájaros de la memoria". El año pasado participó recitales poéticos y tenía en preparación nuevas composiciones con Aníbal Alfaro, músico e intérprete y uno de sus más cercanos amigos.

A esta hora de despedir a "Perecito" recordamos un soneto de su libro "Poemas" (1966): "Yo no quiero morirme en esta hora, / entre tanta ceniza, / entre tantos olvidos insepultos. / Ven y aviva el rescoldo en que aún me llora / una baguala herida que hace trizas / mi ramazón de nervios y de insultos".

  • Gregorio Caro Figueroa, periodista e historiador
    Especial para Calchaquimix