Salta en el Festival ARRE 2011

Patricia Monserrat Rodríguez

Jueves 17 de noviembre de 2011  

Se convocó para el Festival Internacional de Teatro ARRE 2011 a la obra “Los métodos poéticos” de Germán Tolaba como representante de la dramaturgia de Salta, comprometida con lo social y que devela nuevas tendencias escénicas en su producción/creación. Los seleccionadores pueden quedar conformes pues estos criterios son ampliamente manifiestos en la última obra del joven dramaturgo güemense.

“Los métodos poéticos”

El trabajo estrenó en julio de la mano del grupo “NN” donde ahora milita el director y escritor de la obra en cuestión. Y pasó por las miradas de los espectadores de la XVII Fiesta Provincial del Teatro obteniendo el tercer lugar en la competencia.

Ver video y nota: Festival teatral ARRE en Tucumán

Los métodos poéticos construye una intriga inquietante: la joven Ana llega a un espacio habitado por un ser hombre, demiurgo, torturador, sublimador, recreador. En esta infinita gama de posibilidades surge la historia de la obra. Con la llegada de Ana comienza un camino heroico- el de Ana en busca de sí misma- en el que ambos personajes se destruyen, se derrumban, se lastiman, se develan, se erigen de nuevo, se encapullan y vuelven a resurgir. Todo en un juego dialéctico en el que se van invirtiendo las figuras de dominador- dominado, víctima y victimario, en el que la palabra y la acción dramática se esquivan permanentemente creando pistas falsas, senderos encontrados, verdades a medias, almas perdidas y oscuridades sesgadas.

La densidad de la obra no genera la adhesión instantánea, más bien el efecto es el contrario. Pero la atractiva puesta ideada por Germán Tolaba y llevada al material por Gabriela Ojeda y Lucio Tolaba provoca el encanto necesario para poder entrar en el ambiente onírico pesadillesco con el que la obra invita al espectador.

El espacio inquieta por lo intenso. La escasa luz apenas da información sobre el dónde pasan las cosas: ¿Un barco? ¿Una cueva? ¿Un no lugar? Allí se erige un pedestal y sobre él un hombre- humanoide-demiurgo que arrastra palabras, penas, gritos y ultrajes. Allí se muere, se viola, se nace, se lastima, se renueva, se tortura, se esconde y también se reencuentran identidades.

El autor manifestó que uno de los disparadores para la historia surgió del relato de los colonos del buque Mayflower, quienes emigraron para instalar aquí una tierra virtuosa hasta que se convirtieron en una colonia monstruosa por la intolerancia que desarrollaron. Sin saber que el mal viaja con los hombres y cunde en todas las almas porque sin ello no hay bien. Lo perverso del espíritu es un tema en “Los métodos poéticos”, la forma intrincada, degradante y caprichosa en que las cadenas del dolor enriedan y tuercen los destinos de la joven Ana que busca su liberación y su purificación en manos del demiurgo sin rostro y espalda bífida.

Un signo perturbador es la tarima que emerge como una especie de púlpito, patíbulo, o plataforma que protege, vivifica o entrega a las víctimas. Pero aún más truculentas son las imágenes que se disparan a partir de las muñecas colgadas y desarticuladas que emparentan al autor con algunas puestas veronesianas o del propio Luis Cano por la disociación y disolución que proponen. Estas imágenes han generado lecturas que hallaron en la obra una versión del encierro que podrían sufrir las mujeres víctimas del secuestro y trata de blancas.

La mujer aquí es víctima, es verdad. Pero Tolaba presenta también el contraluz de esta naturaleza o estado. Ana busca ser completada, transformada, torturada para emerger otra, sublimada. Agradece esta angustiante tarea a su demiurgo-malvado quien a su vez condensa en sí mismo lo patético y lo benéfico. Ejecuta la labor de la creación siguiendo unos métodos para nada poéticos pero con resultados poéticos, en el sentido de que recrean al sujeto en búsqueda.

Los métodos poéticos es un trabajo espantoso y sugestivo, atrayente porque apela a una emocionalidad irracional y a una racionalidad visceral. Tiene sobradas razones para estar en el Festival ARRE y en otros de su misma envergadura. Lo único que desmerece un poco el trabajo de Tolaba es la asimetría que aporta la actuación (Belén Carballo-Daniel Gauna) entre los demás códigos teatrales (luz, vestuario, escenografía-espacio escénico-sonidos) concebidos por el autor.

Lo desaforado de la actuación monotoniza y quiebra sin retornos importantes la acción dramática; la exigencia vocal no condice con el compromiso físico que los actores han entregado en la puesta. Este es el peligro más evidente- y visible- que debe ajustar la dirección ya que por lo demás Los métodos poéticos constituyen una de las obras más cautivadoras del año.

  • Patricia Monserrat Rodríguez
    Crítica teatral