El CD recomendado de Calchaquimix
En el caso del disco temático “Soy sauce” del saxofonista de jazz Rodrigo Domínguez, con música infinita de Luis Alberto Spinetta, es el resultado de una vieja y transitada idea de Domínguez que logra con aportes de virtuosismos particulares, pocas veces se cierra ese circulo conceptual para obtener un todo.
Particularmente para mí fue toda una experiencia escuchar primero los temas del disco en vivo en el Salta, con su selección de notables músicos y luego el trabajo de estudio. Y el resultado fue netamente satisfactorio. El disco refuerza en detalle, el notable clima “spinetteano” y cada una de las notas traducidas al lenguaje del jazz, vertidas en su recital en vivo.
Esta vuelta al mundo de Spinetta en ocho temas hechos jazz, es un viaje musical que un melómano no puede dejar de experimentar. "Soy Sauce” se presentó en medio de un extraño “cocoliche” artístico, en el Centro Cultural América de Mitre 23, el viernes 27 de marzo, con la excelencia de Juan Pablo Arredondo en guitarra, Jerónimo Carmona en contrabajo; Carto Brandam en batería y Rodrigo Domínguez en saxos. En el disco se puede escuchar tambien en el piano a Ernesto Jodos en el tema “Por”. Luego el cuarteto nos deleita en su CD con “Era de Uranio”, “Cementerio Club, Wendolín”, “Asilo en tu corazón”, “Melodía en su alma” “Parvas”, y “Seguir viviendo sin tu amor”.
“Esa cuestión de tocar juntos y tener “raport”, es una condición indispensable de un grupo de jazz. Tiene que ver con la improvisación y la conexión para tocar en un grupo” ratificó luego Domínguez. La idea de trasladar la poética y el sonido particular de su guitarra al colorido de su saxo, viene desde adolescente cuando escuchaba rock argentino. Luego de ser atrapado por el jazz se tentó con la conexión.
“Lo de Spinetta lo fui masticando de a poco, primero algunos temas, arreglos y poquito a poco ya había un material importante. Finalmente hace un par de año me decidí a realizar este disco temático que dio a luz”, explicó.
Y agrega: “Si Spinetta lo escuchó, no lo sé. Yo le mandé un disco cuando lo terminamos, antes que salga el definitivo. Su música la pasé a mi lenguaje, está adaptado a este ensayo que completamos con el grupo. También él debe tener una montaña de discos que le mandan. No soy de ir a golpearle la puerta.
De palabra, por medio de un músico amigo que toca con él, tuve su venia para seguir adelante con este proyecto. Ojalá algún día lo escuche y le guste también. En definitiva, este es el resultado de lo que durante tantos años me dio la música de Spinetta. Finalmente el CD ya está en la calle, ahí se cierra ese círculo para mi”.
A Domínguez empezó a gustarle y a tocar el saxo en el 89, cuando tenía 19 años. Y con eso de que un músico profesional nunca termina de formarse, siempre sobrevuela esa pregunta: ¿Hacia dónde se puede llegar con el jazz en la Argentina? Y él improvisó una magnifica respuesta.
“Una vez escuche que le preguntaron a un contrabajista cuál era su razón para tocar. Yo me hice participe de esa respuesta. Es tan difícil tocar bien, los años y la disciplina que conlleva, la competencia que hay, la carga emotiva que uno le pone, con todo lo que se involucra, con todo lo que uno hace y el poco rédito económico para vivir y crear, la única razón valedera para seguir adelante en esto, es porque no se puede evitarlo…”.
Rodrigo Domíguez, estuvo en Salta en marzo como un oasis de jazz con su saxo “Spinetteano”, grabado en un disco de forma independiente en los estudios “Sound Rec” de Buenos Aires y distribuido en el país por Sony Músic.
El entorno que rodeó a este recital fue por cierto desafortunado en sus objetivos. Vino en medio de una rareza de encuentro ideado por el Nochero Kike Teruel, en su papel de alto funcionario cultural, vaya a saber cómo fue y por qué. ¿Habrá que agradecerle...?
