Quino y los 50 de Mafalda

Martes 29 de abril de 2014  

El dibujante mendocino Joaquín Salvador Lavado, de 82 años apareció, más conocido como Quino, estuvo locuaz y divertido en la Feria del Libro cuando conversó con la prensa por los 50 años de Mafalda.

Siempre me tomé el dibujo como si fuera una religión ortodoxa mía particular -admitió- y le dediqué toda mi vida a eso”. Quino estará el 1 de mayo a las 18, en el stand de Ediciones de la Flor, en la Feria del Libro, en un acto homenaje que le rendirán a los 50 años de Mafalda.

Quino repasó su carrera y la creación de entrañables personajes que marcaron generaciones en todo el mundo, y finalmente admitió que si hiciera a Mafalda hoy "diría lo mismo que dijo siempre, no ha cambiado mucho la situación, seguimos cometiendo torpezas económicas y sociales, el surco entre ricos y pobres es cada vez mayor. Me parece una barbaridad”.

"No me imagino cómo sería Mafalda hoy. La dejé de dibujar y ya está. Si Susanita se hubiera casado con Felipe y ese tipo de historias... A mí jamás se me ocurren, es un dibujito más que hacía cada semana, entre otros personajes. Me comparo con un carpintero que le gusta trabajar la madera, algunos muebles le salen mejor que otros, pero a todos los quiere igual”.

El hombre que para muchos dividió el género femenino entre Susanitas y Mafaldas dijo que no sabe por qué sus personajes fueron tan aceptados: “No sé si hay otras historietas que hayan puesto a la familia comiendo, con los problemas económicos de pagar cuotas no es que yo haya creado nada nuevo, pero Mafalda trata muchos temas de actualidad. A veces, me sorprende ver mis tiras de hace 30, 40 años y la vigencia que tienen".

Quino volvió a mostrar el escepticismo que lo caracteriza al hablar del mundo actual: “Uno se va llevando desilusiones que lo hacen cada vez más escéptico y menos optimista de a dónde va a parar el mundo, sobre todo porque en esta etapa me siento muy ajeno, hay cosas que no entiendo”.

"El `bitcoin`, por ejemplo -prosiguió-, es algo que a mí me vuelve loco. ¡Cómo va a haber una moneda con la que la gente compra e invierte, pero que no existe! Eso me sorprende muchísimo, me siento tan torpe y tan inútil para interpretar este mundo. O cuando dicen tal país le prestó a otro tantos millones, pero no es dinero que alguien lleva en un paquetito, son trámites virtuales, me siento viviendo en un mundo que no entiendo”.

Aunque no supo caracterizar la idiosincrasia del humor argentino -“un país de inmigrantes donde viene todo mezclado”-, destacó “la imaginación increíble del humor cordobés, es una cosa única, un fenómeno muy local, porque en otras provincias la gente no es tan graciosa. Y todo el tiempo están inventando cosas. Cada tanto viene y alguien me dice algo que le ha dicho un cordobés, y me sorprende, como llamar a un portero botella de heladera porque está siempre parado en la puerta”, dijo imitando la tonada.

"Además de oír mal, veo mal, por eso estoy leyendo poquísimo pero siempre me gustó mucho Borges, me sigue sorprendiendo su sentido del humor y su imaginación”, confesó sobre sus preferencias literarias y en un tramo dedicado a la música volvió a provocar risas: “Me pregunto qué dirían Bach y Mozart de ser la musiquita de espera de tantas líneas telefónicas”.