ESPECTACULOS

Proliferan otras nuevas “carpas" en Salta

José Acho

Martes 26 de enero de 2016  

“Carpas de Salta, las vuelvo a recordar, bandoneón y guitarra, zambas para bailar…” arranca la famosa zamba “Carpas de Salta” con letra y música del Payito Solá. Las llamadas carpas volvieron proliferar por la ciudad y entraron al pago sin golpear, en muchos casos sin esperar la llegada del carnaval. Volvieron, pero no como las recordamos todos. sino modernizadas y jujeñizadas.

Un fenómeno más allá del carnaval

La chicha y aloja, el vinito pa’ tomar y las ramas de albahaca verde y ese olor a carnaval, como reza la zamba, se transformó en un convocante baile popular con artistas folclóricos, bandas jujeñas tributo a Los Tekis y abundan las “cumbias agapornizadas. Tampoco falta la coca con fernet, la fanta, el vino en caja, y miles y miles de jóvenes por doquier, todos pintarrajeados desde enero.

Las carpas modernas hoy son un fenómeno que explota en esta temporada y lejos están de “La Cerrillana” con Marcos Thames o “El Chañarcito” con el Cara I’Mula. Su masividad es tanta que se requieren de un control estricto para evitar incidentes alrededores y una seguridad similar a los grandes partidos de fútbol por la convocatoria del público juvenil y el descontrol en las bebidas.

Cada fin de semana en enero y febrero, miles de aficionados se vuelcan a estos encuentros donde a cambio de carpa tienen los gazebos, inmensos predio o tinglados, con escenarios gigantes y la fusión musical de Dj o grupos tributo al folclor jujeño o cumbia fiestera al estilo de sus principales referentes Marama, Agapornis o Macúmbicos, por nombrar a los más populares.

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Pachangas carnavaleras (clic para agrandar)

La promoción llega por todos los medios incluso por facebook. Hoy muchos se quejan de que se las llama “carpas”, cuando son apenas una sombra o la reminiscencia de aquellas de antaño que originalmente eran el patio de una casa grande, carpa de lona, piso de tierra y que se concretaban solo dentro del tradicional calendario carnestolendo.

En ese ámbito se bailaba el “folclor carpero” de la que habla la famosa zamba. Se jugaba con serpentinas, talco o agua. Nacían de encuentros espontáneos a veces familiares, con copleros y cajeros. Folclor puro, con tríos de bandoneón, bombo y guitarra; luego apareció el violín y alguno que otros tangueros. De esas quedan muy pocas.

Entre los que aun se resisten a los cambios están la carpa de Carlos Aban en Chicoana, “El Torito” en Quijano, la Carpa de Antaño en La Caldera, la Carpa del coplero Severo Baez en Bº San José la carpa de Doña Cheva en San Carlos, algunas de las más auténticas y más conocidas.

Otras carpas del carnaval de antaño, con harina, albahaca, patio criollo hay que buscarlas con lupa en La Silleta, Campo Quijano y La Merced. Hoy toda Salta sigue de fiesta, aunque todavía es muy cierto lo que dice la zamba: “quién pudiera volver…”.

  • José Acho
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