Ovación a un Serrat auténtico

José Acho

Martes 14 de abril de 2015  

En medio de una ovación y con un Teatro Provincial totalmente colmado de gente, el “Nano” dijo adiós en Salta de su gira por la Argentina. La gente aplaudió de pie luego de escucharlo más de dos horas, dos bises con cuatro temas finales. Serrat desgranó en su recital casi unas treinta recordadas canciones de su "Antología Desordenada".

Sin mucho prólogo arrancó su última noche de gira, dedicando su recital a su amigo el escritor Eduardo Galeano (fallecido justo el lunes 13 de abril). Luego de abrir con el "El carrusel del Furo", su recital reunió todos los condimentos para ser de antológia. Serrat se mostró todo el tiempo comunicativo con su público. Luego de cada canción, entrelazaba una charla ocurrente, amable y con cierta carga de humor e ironía.

Cada tanto el público le tiraba nombre de temas. Era obvio que no estaba ahí para complacer pedidos y se encargó de aclararlo. Su selección era desordenada porque de sus exitosos temas a lo largo de 50 años de carrera artística fue caprichosa y poco cronológica. Respecto a lo de “Antología”, pidió que no tomen en cuenta porque algún título había que ponerle.

Dicho esto, manejó los hilos conductores de su recital de principio a fin. Tuvo la solvencia esperada, la actitud señorial propia de otras épocas, preguntas retóricas y respuestas para todo. En lo musical no mostró fisuras. Su repertorio tiene puntos altos en emotividad y nostalgia intrínseca. También su consabido compromiso con el amor y la vida por la carga puesta en cada una de sus letras.

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Serrat, Baraj, Isella (clic para agrandar)

Es obvio que el tiempo y algunas enfermedades limaron cierto porcentaje de su voz, pero se debe reconocer que a esta altura mantiene muy dignamente dotes y grandes cualidades para manejar todos los hilos de su show. La puesta en escena fue sustanciosa en todos sus vértices. Un sonido bien definido con su voz clara y una selección de cinco músicos notable dirigidos todos, por el maestro Ricardo Miralles.

El escenario tuvo el clima para cada canción bien potenciada por el delicado manejo lumínico tipo coreográfico. De fondo, solo había un neón artístico multicolor. Sin esa estridencia de una gran pantalla de led, Serrat logró su objetivo comunicativo con su público, sin distracciones superfluas.

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Serrat canta con Mariana Baraj (clic para agrandar)

La participación como invitados de Cesar Isella y Mariana Baraj tuvo sus bemoles quizás por los temas elegidos con la impronta de un ensayo. Lo que fue muy emotivo y valioso para unos; para otros, tuvo ciertos desfasajes tonales.

La percusionista Baraj pasó como una cantante salteña e Isella no mostró todo su potencial esperado con “Aquellas pequeñas cosas”. Pequeñas suspicacias bien agradecidas con aplausos por la voluntad y la noble intención de Serrat para brindarse más a los salteños.

Su obra resiste el paso del tiempo tanto como los temas escuchados en vivo: "De vez en cuando la vida", "Cartón piedra", "Algo personal", "Letra de niño silvestre" y "El sur también existe", "Canción de Cuna" y "Palabras de amor", "Vendedor de yuyos" (Atahualpa Yupanqui) "Mediterráneo", "Lucía", "Aquellas pequeñas cosas", "Cantares" y "Para la libertad", entre otras.

Ovación de pie para y lágrimas en una digna noche de despedida para Serrat en Salta. Parte de lo que cantó forma parte de una sustanciosa obra resiste el paso del tiempo. Todo no se puede. Un adiós a medio siglo de historia, música y la poesía que atravesó la vida de los que llenaron el teatro, por lo menos.

  • José Acho
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