La Caldera del Rock (II)
Los que quizás no quedaron muy contentos fueron los organizadores, para quienes la recaudación por el público de las dos jornadas seguramente no les alcanzará para cubrir las expectativas económicas puestas en el armado del festival. No obstante quedará la satisfacción del excelente trabajo profesional realizado en los aspectos organizativos; valor agregado que le faltaba al ámbito del rock salteño para situarlo a un nivel distintivo como espectáculo rockero.
Solo por señalar alguno de los muchos detalles destacables, la selección de bandas fue de la más ecléctica en una franja de amplia variedad y gustos, que si bien tuvo al rock en común, por la diversidad de estilos viró de lo más puro del género, a la impronta psicodelica del ska, el dub, el reggae, el Hard, el Heavy Metal e incluso la fusión de raíces folclóricas norteñas.
El desfile de grupos de “La Caldera del Rock” dejó en evidencia el crecimiento que experimentó en los últimos años una camada rockera de incipientes bandas que hoy, indudablemente no se les puede negar en algunas, la proyección regional; en otras nacional y hasta de exportación a países vecinos.
Es el triunfo la perseverancia: Cachetada de Loco, Alter Ego, Chaparock, Camarón Bomba, Latin Experience. La esencia musical: Giróscopo, Chino Básico, La Forma, Mi Karma González, Chichinocolt Ska. La personalidad, la diversión y el sentido de show: Gardenia, Calmaniño, Santuario, Luca Makonia; El Barco del Abuelo (sin Daniel Murillo, por favor), Los Gauchos de Acero; Tommy Knockers; la sólida profesionalidad de Gallega (Jujuy); La Yugular (Jujuy) y Perro Ciego.
Quien más o quien menos, incluso bandas que largaron al principio con el poco público presente, en cierta forma músicos, cantantes y grupos gracias al buen soporte técnico de ésta segunda Caldera Rock, mostraron carisma, potencial y sentido de pertenencia. Será un antes y un después. Atrás quedó esa efervescencia juvenil de “la dichosa la bandita armada para tocar "covers" o tributos en Pub de La Balcarce”. No hay duda que fue un paso necesario, pero el temor de quedarse ahí estaba latente.
Por suerte, se capitalizó para llegar al punto en el que Salta ya cuenta en la parte artística y musical, con una primera línea de grupos con potencial creativo y notables sentidos musicales. Asimismo “La Caldera del Rock” también dejó al descubierto un flanco débil: el apoyo del público salteño. Si bien Salta no tiene tradición rockera, creemos que se está forjando a fuerza de sacrificios de los seguidores de cada banda y a fuerza de la perseverancia del efervescente caudal artístico.
Con el nivel rockero que mostró este festival si se realizaba en Jujuy con bandas jujeñas y grupos salteños, el público que habría convocado sería de a miles. El público rockero de Salta faltó a la propuesta y se perdió la apuesta, pero el “boca a boca” valorará toda “la carne puesta al asador” por la organización, por la nutrida cartelera diseñada y porque la verdadera fiesta del rock, solo por ahora, estuvo arriba del escenario.
- José Acho
Periodista y editor
Calchaquimix
