La mañana del jueves 28 de marzo me entero que murió Manuel García Ferré. Fue luego de una operación del corazón. Tenía 83 años y muchísimos proyectos.

por Lic. Carlos Liendro

No más tiros, líos, cosa golda…

Jueves 28 de marzo de 2013  |  Video  

La mañana del jueves 28 de marzo me entero que murió Manuel García Ferré. Fue luego de una operación del corazón. Tenía 83 años y muchísimos proyectos. Su corazón no acompañó lo que sus deseos querían seguir creando. Era un artista del dibujo animado. Lo quieren simplificar con que era el Walt Disney argentino. Era mucho más, especialmente desde nuestro países emergentes, donde lo tecnológico se suple con voluntad e ingenio.

Había llegado a los 17 años de España. Nació en Almería en 1929. En una entrevista televisada habló de las miserias que pasó durante la postguerra civil española. Por algo del destino pudo llegar a Buenos Aires, donde todo español por aquel tiempo, tenía un pariente. Comenzó como cadete y conoció el mundo de la publicidad. Realizó estudios universitarios de arquitectura, pero le tiró más el dibujo y comenzó a hacer publicidad.

En la década del 50 trabajaba para Billiken, su primer dibujo de historieta: Pi- Pio y su caballo Ovidio. Cuando le presentó el proyecto de una revista infantil, a la gente de la poderosa editorial, no les interesó. Por eso salió "Anteojito" en 1963. En esa entrevista decía que se acordaba cuando había salido, porque era el día de su cumpleaños. Y de mi parte, porque nunca olvidaré al diarero cuando llegó con el primer número a la clínica Mayo donde trabajaba mi madre.

En la tapa estaban ‘Anteojito y Antifaz’ al lado de una fuente como jugando con un barquito de papel. No conocí durante mucho tiempo al creador de estos dibujos- que luego crecieron con la televisión- por eso fue mi sorpresa cuando lo vi. El mismo era una caricatura. Ya con Hijitus, fue otra época. Hacer tiras de dibujos animados que duraban un minuto y medio a lo sumo dos. Iban varias veces al día y continuaban al otro día. La aventura se completaba toda la semana. Crecimos mirando esos dibujos, donde estaban Larguirucho, Neurus, Pucho, Cachavacha, el comisario, Calculín. Oaky, con su frase que repetíamos todos: “tiros, líos, cosa golda”…

Hoy lo recuerdan quienes pusieron las voces a los personajes. Tienen infinidades de anécdotas que desconocíamos. Como cuando tuvo que cerrar la revista ‘Anteojito’ (por la crisis del 2001, y que a nadie dejó en la calle. Como empresario tuvo la responsabilidad de indemnizar a todos), los festivales donde ganó con ‘Ico, el caballito valiente". Lo que nos deja en lo que ya pertenece a la cultura popular García Ferré es lo generacional. Como las canciones de María Elena Walsh: van pasando de una generación a otra. Con ‘Trapito’, ‘Pan triste’ y ‘Manuelita’ se conmovían otros niños.

Quedé debiendo para el espacio (como una larga ‘carta de lectores’ que tenía la revista) ‘Mi infancia en el recuerdo’ enviar lo que los años nos hicieron aprender. Hace poco andando por San Telmo, vi en una esquina el monumento a Larguirucho, uno de sus personajes más queribles y que aparece en casi todas sus películas (seis en total). Como el gorrión de ‘Trapito’, su arte era eso: alentar a que todos tengan una ilusión. La vida es proyecto.

  • Carlos Liendro
    Especial para Calchaquimix