CULTURA PROFETICA

¿Nadie se atreve a la cultura?

José Acho

Lunes 4 de noviembre de 2013  

El buen grupo “Cultura Profética” de Puerto Rico pasó el domingo 3 de noviembre por Salta y dio en vivo una clase de convicción y calidad musical, dentro de un género algo voluble como el reggae. Vino para el Festival de Cultura Artenativa del Club La Esperanza de San Lorenzo. Una fiesta pensada como una novedosa jornada completa desde el mediodía dominical con con arte nativo, pic-nic y de por medio, disfrutar de con una docena de bandas y otros entretenimientos, bajo el sol y el cielo sanlorenceño. Un objetivo que se logró a medias

Como todas las cosas novedosas que aparecen en Salta que no son bien entendidas de arranque. Quizás no tuvo la concurrencia pretendida por los organizadores. La idea era brindar un espacio musical diferente, como una movida alternativa alrededor del ska, hip-hop, el rock y el buen reggae, poco frecuente en Salta y de la mano, nada menos que un grupo internacional con más de 15 años de trayectoria sin dejar sus convicciones en el camino. Cultura Profética hizo lo que sabe en Salta. Confirmar que tocan el mejor sonido de bandera reggae de Centroamérica.

Es cierto, ellos mismos se sorprendieron de tan poca gente que vino. Había en el campo alrededor de unas 500 personas que respondieron a la digna propuesta pensada con la mejor intención. No se sabe los números cerraron. ($205 la entrada). Lo más seguro que no, porque alrededor de las 15, había poca gente, menos de la mitad del pico logrado a las 22.40, hora que subió al escenario la esperada banda portorriqueña programada para las 22.

Tocaron menos de 90 minutos, pocos. Lo más seguro que fue por el horario fijado por la Policía para cerrar el espectáculo. De esto se quejó el cantante. Pero el escenario estuvo vacío disponible para ellos a las 22, o sea que llegaron tarde y sus seguidores los esperaron largos 40 minutos. Pero bastó una hora y chirolas para mostrar en el escenario esa solvencia instrumental, calidad musical y complicidad que los proyectó a los primeros planos.

Su estilo para nada comercial, demostró que un grupo de su estilo puede permanecer arriba en lo alto, vigente y convocante (como lo es en otras partes del mundo) sin dejarse contaminar con un estilo pegadizo y facilista.

Sorprendió en este festival, el excelente sonido e iluminación con pantalla de Led atrás, soportes fundamentales para disfrutar de la música y escuchar bien claro las letras de esta fina y poderoso grupo liderado por el pelado Omar Silva, compuesta por sólidos instrumentistas como Boris Bilbraut en batería, Eliut González en guitarra, el cantante Willy Torres y Juan Carlos Sulsona en teclados, más tres músicos de vientos y dos chicas coro. Toda una súper banda.

Cada tema de Cultura Profética fue ganando el respeto de sus seguidores, la mayoría “conectados” con todos sus sentidos en la música, volando con los sonidos envolventes, de una poética de mensajes directos, riff relajados; de composición con sonidos peculiares fusionados con toques del jazz, funk y electrónica, además de ritmos de hip hop, ska, soul y bossa. Lo mejor de todo es que su música es de voz comprometido con lo latinoamericano, bajo la aparente cadencia de un reggae contemporáneo y melancólico.

Para confirmar su postura parte de la letra de “Nadie se atreve” espeta: “...aunque hay una escena/ que no come cuento con la mierda comercial/ Y no basa su musa en venderte/ Solo en expresar sin miedo a opinar/ de lo que pasa y lo que tiene que cambiar/ Que cree en el arte puro y se mantiene real…”.

“…hay tanto pop que me vomito pop, pop volcón pop/ no mezcla con (hip hop) ni con reagge, ni con jazz, ni con soul/ yo no me tiro de ese lado/ ¡El pop a mi me suena empaquetado! / ¡Hace falta música!/¡Hace falta musica real..!”.

Algo de esa música real fue lo que Cultura Profética brindó en su recital a los que pocos se atrevieron. No se si quedó claro.

  • José Acho
    Periodista

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