Su contribución a la plástica del paÃs fue enorme y prolÃfica en su larga vida. Pasaron los gobiernos y la Provincia quedó en deuda con su obra porque nunca en vida le hizo el homenaje que ella merecÃa como reconocimiento a su labor y contribución al arte de Salta. Su colección más valiosa la tiene la familia en un atelier expuestas solo para unos pocos que obtienen el permiso para visitarla.
El reconocimiento de esta artista siempre ha sido mayor en Buenos Aires y en el exterior que en su Salta natal. Quizá por la estrechez del ambiente provinciano. La sensibilidad de su arte está orientando hacia formas abstractas y geométricas y algunas de sus obras están el Museo Provincial de Bellas Artes de Salta, pero la mayorÃa se exponen en otras provincias del paÃs; del extranjero y en numerosas colecciones privadas.
Su obra no tiene encasillamiento regional, ni por sus temática ni por su género –salvo las series de tapices, pero su lenguaje universal ha surgido del interior del paÃs. TenÃa más de 50 años dedicado al arte, por lo que Martorell era una artista plástica argentina de proyección internacional. El pasado 18 de enero de 2010 habÃa cumplido ciento un años, de los cuales sesenta de ellos los dedicó a la producción artÃstica.
Nació y se educó en Salta. Debe su formación técnica al maestro Ernesto Scotti, quien residiera unos años en esa ciudad; el maestro habÃa generado un entorno de interés y actividad estética en la entonces pequeña capital provinciana.
Según relata el historiador Gregorio Caro Figueroa en una nota biográfica y sobre su trayectoria publicada en la "Revista Ñ", en los primeros años de la década de 1950, ella viajó a Europa; residió temporalmente en Madrid, Barcelona y, sobre todo, en ParÃs, donde tuvo oportunidad de absorber intensivamente, no sólo el arte de siglos anteriores, sino el de las vanguardias en pleno auge. Además, allà tomó cursos de sociologÃa del arte.
De regreso, MarÃa alternó las temporadas invernales en Buenos Aires, con las veraniegas en la bellÃsima villa de San Lorenzo. En ambos lugares instaló amplios y cómodos gabinetes en los que trabajó con dedicación profesional.
Progresivamente se fue volcando hacia la abstracción, con composiciones de carácter geométrico constructivo. En Buenos Aires, Romero Brest la seleccionó para exponer en el Museo de Arte Contemporáneo hacia finales de la década. En los ’60, años de gran efervescencia innovadora, MarÃa se relaciona con una nueva generación de geométricos: Ari Brizzi, Rogelio Polesello, Eduardo Mac Entyre, Manuel Espinosa, Miguel Angel Vidal...
Pero también incursiona en la producción de tapices que hace en Cafayate, con motivos que aluden a lo folklórico. Posteriormente hará otra serie referida a Molinos, ambos pueblos de los Valles CalchaquÃes.
En siguientes etapas, la pintura de MarÃa Martorell descubre las curvas, las elipses, y luego sus conocidas bandas, cuyas oscilaciones exploran el color con generosa amplitud en su paleta.
Obras de MarÃa están en los museos: Nacional de Bellas Artes, de Arte Moderno, de Arte Contemporáneo, SÃvori, de la Ciudad en Buenos Aires y colección del Fondo Nacional de las Artes; en el Museo de Arte Moderno de América Latina (Washington), Museo de Arte Moderno (México), museos de Bogotá, Quito, Tegucigalpa, La Paz.

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