Muere a los 89 años B. B. King

Viernes 15 de mayo de 2015  

Una parte de la memoria universal en la historia del blues se fue con el último de los grandes padres fundadores del género, un hombre que creó un nuevo lenguaje con la guitarra eléctrica, pieza esencial en la arquitectura de la música popular del siglo XX. Se fue algo más que un simple músico. Murió ayer B. B. King, a los 89 años.

El músico se desmoronó el pasado octubre durante un concierto y tuvo que cancelar el resto de la gira también por deshidratación y agotamiento provocados por la diabetes que le fue diagnosticada hace más de dos décadas. Desde entonces, su estado de salud no hizo más que empeorar.

Nacido en el seno de una familia pobre, en una diminuta cabaña de un pueblo de Misisipí, su primera experiencia musical llegó a los 12 años cuando formó parte de un grupo vocal de gospel y el predicador le enseñó sus primeros acordes con una guitarra. Entonces, recogía algodón en una granja de la ciudad de Lexington. Luego, lo hizo en Indianola durante los primeros años cuarenta.

Con su famosa Lucille (nombre que dio a su inseperable guitarra Gibson) y un puñado de dólares en el bolsillo, se mudó en 1946 a Memphis, la ciudad que poco después alumbraría a Elvis Presley, donde a finales de los cuarenta y principios de los cincuenta desarrolló un estilo único: mezclaba el sonido rural del campo con la vitalidad eléctrica de la ciudad. Allí se convirtió en el rey de la calle Beale e hizo avanzar el blues.

Le otorgó en esos primeros años un carácter particular y asombroso. Canciones como “I’ve Got a Right To Love My Baby, Please Love Me, Three O’Clock Blues, Sugar Mama o Gotta Find My Baby”, eran composiciones que muestran un blues nada convencional, donde había orquesta de metales que le alejaban del prototipo del músico primitivo del Mississippi pero sin perder las raíces de su tierra.

Con su voz aguda y el poder de su guitarra, era el medio camino perfecto entre Mississippi y Chicago, entre lo rural y lo urbano, entre el Génesis y el Nuevo Testamento del blues. Fue el sonido del blues moderno, que más tarde explotó en Chicago y marcó a toda la generación el rock’n’roll de los sesenta. Tuvo grandes discípulos blancos como Eric Clapton o Mike Bloomfield.

Con B. B. King, llamado por muchos Rey del blues, querían compartir escenario todas las figuras musicales, bien fuera sus discípulos hasta Luciano Pavarotti. Era un artista esencial para comprender el desarrollo de la música popular del siglo XX. En definitiva, B. B. King, hoy será la memoria de un tiempo irrepetible, tal vez el último guitarrista que nos recordaba cómo empezó todo, imposible no nombrarlo cuando alguien quería hablar de blues.

  • Fuente: Diario El País

Un concierto memorable