Festival Late Alto

Mucha teatralidad y poco teatro

Patricia Monserrat Rodríguez

Martes 24 de septiembre de 2013  

Durante siete días (17 al 23 de setiembre) las salas de la ciudad tuvieron de todo pero no han podido repetir la repercusión de público de otros años. A pesar del accesible valor de las entradas, la doble apuesta en prensa y redes sociales, la gestión prolija cada vez más preparada para solucionar imprevistos, detalles y problemáticas in situ; el festival 2013 no suscitó la masividad esperada.

Balance de Late Alto el teatro 2013

Desde la organización se realizó un giro notable en la elección de las obras que llegarían al circuito salteño con el deseo de conquistar más público y lo hubo, afortunadamente muchos jóvenes, pero éstos no asistieron a los espectáculos específicamente teatrales. El INT y Cultura ( de Nación, de la Provincia y de la Municipalidad) programaron gran cantidad de espectáculos que incluían lo teatral pero integrado a otros lenguajes-música, danza, circo, performances, visualidad, tecnología . Aún así las salas dejaron ver butacas vacías, las boleterías estuvieron disponiendo de entradas pasada la media hora de inicio de las obras, y el concepto dominante de las obras fue la espectacularidad más que el teatro en su esencia.

La programación en Salta y en las localidades del interior- que hay que decirlo este año fue mucho más inclusiva de los municipios que en otras ediciones- deslumbró al público por los espectáculos al estilo circo moderno, performativos e integrales. La noche del sábado fue impactante la entrega del grupo peruano que puso en escena “Kimba Fa”, espectáculo que integra elementos y prácticas de la cultura afroperuana para ir construyendo cuadros donde lo teatral despunta con virtuosismo contagiante. Al comienzo del espectáculo da la impresión de que el ballet folclórico ya ha entrenado la mirada de esta clase de producciones. Pero poco a poco el grupo va llevando su propuesta hacia otras teatralidades, que incluyen lo actoral con mayores riesgos. Todo al ritmo ancestral que a todos nos puede desde algún lugar. La enorme entrega de este grupo de actores, bailarines, cantantes, músicos, animadores y casi magos superó ampliamente al resto de los espectáculos de este estilo que trajo el festival.

La noche del viernes ofreció un espectáculo también: “Sanos y salvos” de la Compañía circense La Arena, que por un lado ofreció una clase magistral de destrezas corporales y prácticas del nuevo circo mientras por el otro abusó del tradicional gracioso del mismo. Este desequilibrio amesetó todo el espectáculo que afortunadamente contó con dos excelentes metáforas visuales que lo destacan en la lista de propuestas modernosas.

La ironía de este festival fue indudablemente la contraposición de los elencos. Los espectáculos que mayor adhesión joven generaron fueron los integrados por muchos bailarines y/o músicos o artistas. Pero las obras que más se acercaron al verdadero teatro fueron los unipersonales. Ninguno de los tres que destaco son nuevos para nosotros. César Brie ya ha generado en Salta sus propios fanáticos quienes se comprometen con el calibre de su teatro altamente político y de denuncia de los excluídos y además gozan del un rito y de su poética forma de actuar. Su dominio escénico es la mayor atracción que convoca al público, quienes esta vez debió vencer al frío desalentador que afeó la apertura del festival. La obra de este año “Árbol sin sombra” resignificó recursos de Otra vez Marcelo y la apreciada Karamasov que estuvo en Salta el año pasado. A pesar de estar alejado del mítico grupo que fundó en Yotala ( Bolivia) César Brie sigue arraigado a la realidad y a la desigualdad de los pueblos del origen.

Otra experiencia que arrancó “bravos”, “vítores” y expresiones de satisfacción fue El elixir de amor, unipersonal de Guillermo Troncoso quien llega por tercera vez a la ciudad con esta simple pero virtuosa obra, adaptando la ópera de Donizetti al lenguaje de títeres y comedia del arte. La platea del Salón Auditórium redescubrió a este actor de cepas tradicionales que solo en escena interpreta a todos los personajes de la historia de amor mientras hace de juglar, manipulador y animador del espectáculo total.

Finalmente, con su trabajo “Penélope” la payasa clownesca Pepa Plana (España) reconquistó a todos los amantes de las historias épicas en el Teatro de la Fundación. Con su delicada presencia en escena y gran oficio teatral Pepa interpretó a la mujer helena y en ella a todas de su especie poniendo en escena una humorada para exigentes y niños.

Una docena de obras trajo este año el Festival Late Alto, que ya lleva varios años de recorrido en el país teatral y cuya intención es mostrar la diversidad de obras o espectáculos que se producen en todos los rincones de la nación. Ingresan en el circuito producciones elegidas de elencos internacionales que este año han sido de gran teatralidad y sobre todo de gran visualidad. Cabe preguntarse nuevamente¿ dónde están los límites de la teatralidad? Cada espectador lo sabrá si y solo si va más al teatro. Eso es lo que sigue faltando. Y por lo que se sigue trabajando y probando fórmulas.

  • Patricia Monserrat Rodríguez
    Crítica teatral
    labutacateatro@yahoo.com.ar
  • Fotos: Laura Dip
    maladip@hotmail.com

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