Moribundo que huye de la muerte

Jueves 13 de noviembre de 2014  

El actor español José Sacristán es el protagonista del filme “El muerto y ser feliz”, una infrecuente “road movie” dirigida por Javier Rebollo que se estrena el jueves 13 de noviembre en las salas de todo el país. Fue filmada en un recorrido a lo largo de 6.000 kilómetros a través de distintos paisajes entre los que se encuentra Salta y otras ciudades de la Argentina.

Estrenan el filme con José Sacristán rodado en Salta y ciudades del país

Se rodó entre mayo y junio de 2011 en exteriores e interiores de Buenos Aires, Rosario, Santa Fé, Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Salta y Jujuy. En la cinta Sacristan encarna a un asesino a sueldo moribundo que huye de la muerte pero al mismo tiempo corre hacia ella. El director dijo que eligió este país por “las distancias enormes y por el color y el calor humano de este país que quiero”, dijo.

El actor, muy recordado en la Argentina por su papel en “Un lugar en el mundo”, de Adolfo Aristarain, encarna a un asesino a sueldo español que vive en Buenos Aires y un día toma conciencia, en la última planta del Hospital de Clínicas, de que se está muriendo a causa de tres tumores cancerígenos que lo aquejan.

Viendo que se le acaba el tiempo, Santos –así se llama- huye del hospital con un cargamento de pequeñas dosis de morfina, acepta un último encargo como asesino que no cumple y, con ese dinero, toma su camioneta y emprende una fuga hacia ningún lugar, un viaje de más de 6.000 kilómetros por la Argentina.

“Hay una nostalgia latente en su existir. Es un hombre que está huyendo de la muerte y, al mismo tiempo, está corriendo hacia ella”, afirmó Sacristán en rueda de prensa. Sacristán conoce muy bien a la Argentina. “Es un país acojonante, ya que existe una curiosidad latente en sus habitantes por todo aquello que tiene que ver con la cultura”.

En “El muerto y ser feliz”, el director Javier Rebollo ofrece una aventura cinematográfica lúdica, en su forma de jugar con géneros como la "road-movie" y el policial negro, pero sobre todo por su extraña forma narrar las peripecias de este asesino tan particular, a través de dos voces en off omniscientes, que avanzan junto a la imagen, informan, redundan y se contradicen a sí mismas.

Protagonizada por Sacristán, la argentina Roxana Blanco y el crítico uruguayo Jorge Jellinek, “El muerto y ser feliz” es una película de carretera, una road-movie, un policial negro, pero también una comedia fundada en el absurdo que toma los estereotipos de esos géneros para deformarlos, quitarles todo vestigio de solemnidad y convertirlos en elementos de un juego cinematográfico.

“Elegí filmarla en la Argentina por las distancias de este país enorme y por el color y el calor humano de este país que quiero", recordó el realizador. “Haber hecho la película a lo largo de 6.000 kilómetros no es algo que la haga ni mejor ni peor, pero sí mucho más genuina. Para mí, en algún aspecto es casi un documental, un filme de cinema verité, porque los argentinos son así de surreales, absurdos, locos y maravillosos al mismo tiempo”, destacó Rebollo en relación a los curiosos personajes que Santos se cruza en su viaje.