MOZARTEUM

Mezcla arrebatadora de música y poesía

Pablo Alejandro Sulic

Domingo 6 de mayo de 2012  

La primera cosa que me viene a la mente en este momento que me toca reseñar este concierto es entender que Irina tocaba sobre un instrumento de teclado que a diferencia de otros instrumentos, y por supuesto dejando de lado a la voz humana, es
mecánico - una máquina-y como una computadora, es
operado por dos manos en un teclado. Este instrumento no depende principalmente de la respiración, sino de los movimientos limitados de brazos y dedos, pero a diferencia de una computadora, el piano tiene un alma, una personalidad que puede transmitir los más bellos pensamientos y sonidos jamás soñados por la mente del hombre. Pero sigue siendo una artilugio.

  • Concierto inaugural 2012. Mozarteum Argentino Filial Salta. Pianista rusa Irina Dichkovskaia. Viernes 4 de mayo a las 21.30 en la Fundación Salta de General Güemes 434.

Sin embargo queremos aclarar que en las manos de Irina, la gran estrella de la fiesta de inauguración de esta temporada del Mozarteum la observación anterior es del todo desatinada, el piano de la sala de la Fundación no fue por una vez un artefacto, sino una voz, con textura y dinámica propia. Irina no sabe y no quiere separar la técnica musical mecánica y la interpretación. Tocar el piano para ella está inextricablemente entrelazado y mutuamente dependiente de producir arte a granel, de cantar, de erigir melodías.

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Concierto inaugural del Mozarteum (clic para agrandar)

Bien resumido esto por Vladimir Horowitz, quien dijo que técnica y musicalidad son inseparables: "Tocar el piano es una combinación de cerebro, corazón y técnica. Y los tres deben ser uniformes. Si uno no está a la altura de los demás, la música se resiente. Sin cerebro se es un fracaso, sin técnica se es un aficionado, sin corazón, eres una máquina”. Irina posee técnica potente, vivido sentido del tempo musical, balance sonoro impecable, volumen y fraseo exquisito, interpretación superlativa.

La pianista rusa se sintió cómoda con Chopin. El compositor polaco fue un maestro en la combinación de una idea musical con un problema técnico con el marco de una pieza para piano. Cada obra cualquiera sea, como en el caso de esta noche, una Fantasía, un Nocturno, un

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Irina Dichkovskaia (clic para agrandar)

Scherzo o una Mazurca y un Vals en el bis, es un mundo contenido en un envase de 5 a 10 minutos, un todo enorme que abarca el espectro completo de sonidos, dinámica, patrones rítmicos y carga emocional. Por otro lado el estudio Tableaux tuvo reminiscencias pictóricas e ideas narrativas claramente delineadas en ambas manos.

El momento central del concierto tuvo lugar con las Variaciones sobre un tema de Corelli de Rachmaninov, obra que solo puede impresionar superfluamente si no se desentraña de manera inteligente las páginas más arduas de la partitura. Los dedos no tuvieron problema en abordar la catarata de notas que propone el ruso, con un tono lleno y hermoso, en una lectura que nunca perdió el impulso original.

Desde el primer minuto quedamos tácitamente prendados del misterioso lirismo, virtuosismo salvaje, sensualidad desbordante, naturalidad excepcional en la cascada de notas que desgranó sus manos. La pianista rusa está al servicio del compositor que tenga el privilegio de estar en sus íntegras manos, en una mezcla arrebatadora de música y poesía.

Gracias, por el arte.

  • Magister Pablo Alejandro Sulic