Melania y el repertorio ausente

Sábado 5 de mayo de 2012  

La cantante salteña Melania Pérez inicia en Buenos Aires un ciclo de recitales en el escenario de una sala porteña llamada “Salta y Resto” en el que apelará a un repertorio folcclórico que “no fue olvidado, pero tampoco está presente”, a pesar de su notable valor poético y musical.
A propósito, la intérprete sostuvo que existe un cancionero que, "si bien no se puede decir que pasó de moda, muchas veces está ausente en las propuestas que más se difunden" y manifestó que apuesta a interpretarlo "con sobriedad, sin alardeos".

Pérez, figura emblemática de Las Voces Blancas y el Dúo Herencia, se subirá al escenario con músicos y cantantes invitados como Carolina Peleritti, Jaime Torres, Amelita Baltar, entre otros.

La discípula de Gustavo “Cuchi” Leguizamón, en sus recitales cantará obras grabadas en sus tres discos solistas: "Luz del aire" (1999), "Igual que el agua... Cantando" (2001) y, sobre todo, "La flor del comprendimiento" (2011).

Su último álbum rescata obras de Pepe Nuñez ("La vigilia de Damián", "Tonada de los compañeros"), Violeta Parra ("En una barca de amores"), el estreno "Huaynito del olvido", de Sara Mamani; y la original interpretación, con acento norteño, de "Padre", de Joan Manuel Serrat.

"Me propongo el rescate de un repertorio de autores importantes y coplas anónimas que han quedado un poco atrás por razones que no vienen al caso", expresó Pérez con ánimo de evitar la polémica.

Sus presentaciones en Buenos Aires y el resto del país son esporádicas, ya que últimamente no viene cantando seguido. “Un poco porque estuve trabajando en el interior y otro porque entiendo que el folclor necesita respiros y yo necesito encontrar un lugar que sea cómodo para mi propuesta. Sé que lo que hago es un tanto diferente, por la intención, por el rescate de obras de autores importantes, de copas anónimas. Son obras que a veces no se pueden escuchar, pero cuya calidad permanece intacta.

“A veces la intención del repertorio puede ser osada, pero la interpretación se caracteriza por la sobriedad. Es difícil, por ejemplo, cantar a Pepe Núñez que aborda la temática de los trabajadores de la caña de azúcar o aparecer con ritmos un poco distantes de la baguala o los acentos norteños”, dijo.

Pérez no quiere alardear con caudal vocal ni nada por el estilo. Le interesa mostrar un repertorio que perteneció a otro tiempo que en cierta forma piensa que está ausente.
“Esto pasa cuando encaré la obra de Armando Tejada Gómez o Hamlet Lima Quintana, que no trabajan con el ritmo de la baguala ni la vidala. Intenté hacer algo acorde a la envergadura de esos autores, expresar su voz. No sé si decir que me cuesta afrontarlos, pero a lo mejor no le puedo dar el mismo color”.

Sobre la relación que existe entre la música folclórica y el territorio afirmó: “Nuestros pueblos, especialmente en las zonas fronterizas, tienen similitudes en sus modismos, costumbres y también en el canto. Se habla de carnavalito argentino, por ejemplo, pero también está presente en Bolivia y en Perú. Lo mismo ocurre con los ritmos de la Patagonia que se asemejan a las canciones de Violeta Parra. Creo que nadie puede apropiarse de nada. Somos parte de una América morena y todo confluye como parte de una misma identidad”, concluyó.