YUSA

"Me considero una trovadora”

José Acho

Sábado 26 de marzo de 2011  

De alguna manera su nombre marcó su destino de trovadora. “Yusa”, la llamó así un amigo desde los 7 años. Es una palabra que viene de un vocablo árabe dice y le quedó para siempre. Nacida en 1973, Yusimil López Bridón, es una música académica de escuelas de Cuba, una sólida guitarrista que además toca el piano y el bajo. Vino a Salta, tocó, cantó y dejó satisfechos a los que fueron a escucharla.

Yusa, la exótica cantante cubana, con su guitarra y el bajo y Mario Gusso en percusión, fueron la opción musical de vanguardia musical que presentó la cartelera salteña el viernes 25 de marzo a la noche en la Casa de la Cultura. Tanto así que no solo un selecto público se acerco a descubrirla, sino también se encontraron allí todos los músicos de la banda “Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado”, que tocan con el Indio Solari, haciendo la previa, antes de cenar y prepararse para el show del sábado.

Quizás una pizca de suerte nos faltó, a quienes elegimos este recital para ver algo que hubiera sido realmente delirante, que algunos de ellos se subieran al escenario para tocar con ella sonidos afro del cual se nutre su estilo. Luego que la propia Yusa se enteró que estaban bien predispuestos, se lamentó -como también lo hicimos los que nos enteramos de este hecho- que hubiera sido una gran sorpresa para la concurrencia.

Igual, su personalísimo recital terminó conquistando a todos los presentes, ya que tiene un estilo extrovertido para componer y un inusual desenfado para romper el hielo en escena. Si bien su voz es de color grave, su modo de resolver sus fraseos musicales, le otorgan una particular sensibilidad a cada tema.

El vuelo percusivo de su baterista Gusso unido a los sonidos afro de Yusa delatan sus orígenes. Está todo en su voz y en el sonido de su guitarra, con cuerdas de nylon, una combinación perfecta para que su música acústica tenga siempre un brote siempre rítmico y un resultado inesperado, como en ciertas películas con un final que nos cautiva por su misterio.

Al final del festivo encuentro, que termina en con baile y público de pie aplaudiendo, Yusa, afirma a Calchalquimix que no puede definir su música porque no es premeditada. “Tiene que ver con mi entorno, tiene que ver con mis viajes. He viajado mucho desde muy jovencita y eso también es parte de mi música. Es muy diferente a las personas que han vivido en Cuba. Casi la mayor parte de mi carrera ha transcurrido en Europa”, se justifica.

“Mi música me representa a mí, representa a mi tiempo. Ese tiempo está en mis canciones. No es que me separo de la clásica trova, ni de la nueva trova cubana, de la cual no soy, y que al mismo tiempo soy. De hecho, la trova representa una época, un contexto social. Yo soy de otra época. Esa generación respondía a otras necesidades”, explica.

Mientras Yusa saludaba a los músicos del Indio Solari y en especial al sonidista con el que trabaja en La Plata donde ella pasa su tiempo en Argentina, nos cuenta que sus influencias vienen de varias músicas. “En la misma época que yo escuchaba a Silvio, escuchaba a Charly García, Spinetta, Serú Girán y el rock and roll americano, para mi todo funciona paralelamente”.

Y agrega: “La nueva trova tiene que ver conmigo porque yo me considero trovadora en el sentido de ir contando historias por varios países. Tiene que ver con mi música y tiene que ver conmigo, porque responden a mi tiempo, a mi realidad, a mi reacción antes las cosas”.

“Estos tiempos son más rápidos que antes. Son casi de un mismo lirismo, pero a otra velocidad. Porque hechos estamos más permeados a las medias, a la Internet 2.0, que son parte hoy de la poética de un artista de este tiempo. Eso es muy diferente, a la época de Silvio, Pablo y del mismo Charly que, aunque son universales, van a quedar para toda la vida. Representan a una época como yo creo, estoy representando a ésta ¿no?”

“Viva” (como en el título de su nuevo disco) se mostró Yusa en un recital de extraordinaria musicalidad a una cantante que, aunque haya viajado y vivido lejos de Cuba, para nada le falta raíz. En sus sonidos hay rumba, son, cha, cha, cha y reminiscencias de la trova. "Lo maravilloso -dijo- es que haya un público cautivo en Salta que pagó una entrada para verme". Para ella fue un lujo que los salteños pudieran escucharla y conectarse. Eso la dejó satisfecha y a nosotros también.