Maravilla Martínez, lucha y exilio

Jueves 29 de mayo de 2014  

Sergio “Maravilla” Martínez, pelea adentro y fuera del ring. Se la juega también en la pantalla. Faltando pocas semanas para la pelea ante Miguel Cotto, se estrenó en los cines del país el filme documental dirigido por Juan Pablo Cadaveira que narra la vida del boxeador. “Maravilla, la película” habla también de su exilio, la lucha y las vicisitudes que debió atravesar para convertirse en un campeón.

Cuenta con testimonios de su círculo íntimo, como su madre y de personajes importantes del mundo del pugilismo Mike Tyson, Don King, Oscar de la Hoya, Bob Arum y José Sulaiman, entre otros. El largometraje de Cadaveira, también muestra la etapa en la que debió ceder su título de campeón y dejarlo en manos de Julio César Chávez Jr., hijo de la leyenda mexicana. Además, contiene material inédito sobre las peleas de "Maravilla".

"Juan Pablo estaba grabando conmigo desde junio de 2011. En la mente de él estaba la idea de que el combate con (Julio) Chávez Jr. se iba a dar, pero que había una historia que contar a partir de eso, porque se podía tejer una telaraña inmensa, que fue lo que realmente pasó y está bien reflejada en el documental", explicó Martínez en la presentación de la cinta.

Aunque impactan las imágenes de las contiendas de Maravilla Martínez en pantalla grande, el documental es rígido y lineal en su estructura, y su eficacia decae a la hora de jugar a denunciar los manejos irregulares que hay en el boxeo. ¿Será casualidad que este documental se estrene justo ahora? Sin dudas, no. Y es el desarrollo mismo de la película el que permite confirmarlo.

El trabajo de Cadaveira es eficiente en ciertos puntos, como mostrar la cinematográfica pelea de Maravilla contra Chávez Jr. desde la intimidad de la propia familia del campeón. O al reconstruir el duro recorrido (desocupación en los flexibilizados ’90 y emigración poscrisis del 2001 incluidas) que debió realizar antes de recibir el unánime y merecido reconocimiento del que goza en la actualidad.

También es impactante rever algunos episodios de sus grandes peleas en pantalla gigante: el estilo vistoso de Maravilla luce estupendamente en el cine y deja en claro que no hay ninguna película que desde la ficción haya conseguido reconstruir de manera realista la épica carnal del boxeo. Después de ver la realidad magnificada, no hay Rocky ni Toro Salvaje que valgan sobre el ring.

De hecho, la película registra los diferentes esfuerzos extradeportivos del protagonista y su entorno por transformar a un pugilista notable y poco popular –talón de Aquiles que le costó perder su título fuera de la arena en 2010– en una marca vendedora. Que uno de los productores del documental sea Lou DiBella, promotor boxístico de Maravilla, resulta una evidencia significativa en relación con esa idea. Nada nuevo en un deporte en donde no pocas veces las peleas se empiezan a ganar haciendo ruido, mucho antes del primer campanazo.