Sin ponerse de acuerdo, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez y Augusto Roa Bastos habían dicho alguna vez sobre su extraordinario libro “Santa Evita” que les habría encantado ser los autores de una obra tan perfecta en su soldadura de ficción e historia.
Sobre el maestro del periodismo y la literatura, el escritor Ángel Rama dijo del trabajo periodístico desaparecido: “Fue la transformación del periodismo en obra de arte”.
El escritor fallecido el domingo 31 de enero a la noche, luchó hasta el último instante "aferrado a la palabra, como lo hizo toda su vida", a pesar de que su enfermedad avanzó rápidamente y el deterioro era cada vez mayor, aseguró a Efe su hijo Ezequiel.
El velatorio del escritor se llevará a cabo el martes 2 de febrero, para que puedan llegar los familiares que viven en el extranjero, en especial otro de sus hijos, que reside en Chile.
Trabajo hasta el último día
"Luchó mucho, aferrándose a su trabajo. Por más que ya tenía poca movilidad y no podía hablar bien, pedía todos los días sentarse frente a su ordenador a trabajar", explicó Ezequiel, que ha seguido los pasos del padre y es actualmente editor jefe de la revista literaria del grupo Clarín.
El hijo del reconocido escritor comentó que aunque el cáncer que padecía su padre avanzó rápidamente durante estas últimas semanas, los médicos estaban "asombradísimos", porque "le dieron un año y vivió tres".
Martínez, de 75 años, estuvo trabajando "hasta el último día" en la que probablemente se convertirá en su obra póstuma, El Olimpo, una novela en la que asocia el olimpo de los dioses griegos con el Holocausto y el centro de detención que funcionó durante la última dictadura argentina (1976-1983) con ese mismo nombre.
Gracias al esfuerzo final, "pudo llegar a terminarla, aunque en borrador los dos últimos capítulos", explicó Ezequiel, quien espera y confía en que la obra sea finalmente publicada por la editorial inglesa que se la encargó. Incapaz de describirlo, afirmó que se mezclan en él muchos sentimientos, "desde la admiración por su obra hasta la admiración como persona y como padre".
El dolor del Gabo
Entre otras muchas, destacó la llamada del periodista y escritor español Juan Cruz, que se comunicó hoy desde la casa del colombiano Gabriel García Márquez en Cartagena de Indias, porque "estaban todos muy conmovidos por la noticia". Ezequiel espera que su padre siga viviendo a través de su obra, como "él siempre quiso".
Desde su primer trabajo en el Diario La Gaceta de Tucumán, se proyectó a Buenos Aires donde fue crítico de cine del diario La Nación (1957-1961) y jefe de redacción del semanario Primera Plana (1962-1969). Entre 1969 y 1970 fue corresponsal de la editorial Abril en Europa, con sede en París, y luego director del semanario Panorama (1970-1972). Dirigió el suplemento cultural del diario La Opinión (1972-1975).
Entre 1975 y 1983 vivió exiliado en Caracas, Venezuela, donde fue editor del Papel Literario del diario El Nacional (1975-1977) y asesor de la Dirección de ese mismo diario (1977-1978). Allí fundó El Diario de Caracas, del que fue director de redacción (1979). En 1991 participó en la creación del diario Siglo 21 de Guadalajara, México, que salió durante siete años, hasta diciembre de 1998.
En ensayos de crítica literaria escribió “Los testigos de afuera” (1978), y “Retrato del artista enmascarado” (1982); la colección de relatos “Lugar común la muerte” (1979); las novelas “La novela de Perón” (1985) y “La mano del amo” (1991) y “Santa Evita” (1995), la novela argentina más traducida de todos los tiempos. En 1996, publicó “Las memorias del general”, una crónica sobre los años 70 en la Argentina.
