Talleres literarios: ¿Un fraude?

José Acho

Martes 11 de marzo de 2014  

“¿Quiere escribir? No se desespere. Hay una receta infalible: Escriba. Lea. Edite”. Esto se reafirma una publicación en la revista cultural “Ñ”, que trajo a la actualidad un viejo debate literario basado en una declaración del novelista y guionista Hanif Kureishi. El autor de "El buda de los suburbios", declaró que “pagar dinero para aprender a escribir era un absurdo y que para eso sólo hacía falta leer buena literatura”. En Salta Calchaquimix, tuvo una respuesta a esta cuestión sobre si “los talleres literarios son un fraude”.

El tema traído por un periodista de Clarín (que también rubrica lo dicho por Kureishi) va algo más allá cuando dice que “es una estafa”. Consultado por este medio, el escritor salteño José Agüero Molina, quien a partir del 13 de marzo dictará un taller literario en Pro Cultura Salta (Mitre 331), opinó lo siguiente:

“Cada tanto, algún autor sale a hablar contra los talleres literarios, acusando de que no sirven para nada. Cuando Kureishi dice si quieres escribir, lo que tendrías que estar haciendo es leer la mayor cantidad de literatura buena que puedas, por años y años. Es como decirle a un muchacho que si se pasa la vida jugando a la pelota solo, en el fondo de la casa, cuando llegue a los 60 serás como Messi”, subrayó.

“En realidad el debate, es si vale la pena pagarle a un experto para aprender a escribir. Y mi respuesta es que se trata de una pregunta insidiosa, pues así como Faulkner jamás fue a un taller literario, Mailer sí lo hizo y lo recomienda calurosamente; la mayoría de los grandes escritores del último siglo que he leído, leyeron a su vez a los escritores que publicaron libros sobre el arte de la narrativa”.

Esta acusación “que no se puede enseñar a escribir es ridícula y malintencionada” agrega Agüero Molina. “La gente va a aprender cosas todo el tiempo, desde violín a esperanto, desde cocina a francés. En mi opinión los que aseguran desde la más supina ignorancia, que el camino del escritor consiste en escribir, leer, editar y repetir el intento es, claramente, una estupidez”.

“La mayoría de los más de 1.000 alumnos que he tenido en talleres no tenía la menor intención de publicar un libro y sólo querían aprender a disfrutar más de la literatura, ya fuera leyendo o escribiendo poco a poco. Fuera de la triste banalidad del artículo, lo cierto es que en los talleres pasan muchas cosas que el autor de la nota ignora completamente, como por ejemplo el gusto por el análisis de las emociones humanas, la satisfacción enorme del que recibe un aplauso por primera vez, la grandeza de haber aprendido una pequeña cosa”.

Finalmente Agüero Molina remarcó “lo que Clarín promueve es que sólo se llega por medio de caminos solitarios y milagrosos, lo cual no es para nada cierto. En nada. Un escritor se hace aprendiendo y cuanto mejores sean sus maestros, más pronto aprenderá a usar las herramientas del idioma. Después, como en todas las áreas, todo depende de cada uno”, concluyó.