40 años de un emblemático disco

Martes 19 de marzo de 2013  

“The Dark Side Of The Moon” (El lado oscuro de la luna) de la banda Pink Floyd lleva vendidos 50 millones de ejemplares en el mundo. Es un bastión del rock progresivo. Este mes se cumplen cuatro décadas de un disco cuyos acordes aún resuenan como si hubiera salido ayer. Fue editado en marzo de 1973 (para Capitol Records, salió el 17 en EE. UU.; y el 24 de marzo, en Inglaterra).

“El lado oscuro de la luna” no solo le dio a Floyd fama mundial, sino que les otorgó un eje temático centrado en lo social, que sería una columna vertebral de sus futuros discos hasta el cisma interno que los separó diez años más tarde.

Fue el álbum que consagró a Roger Waters como el ideólogo de la banda. Sus visiones acerca de las presiones de la vida moderna, la ambición desmedida, la guerra, la soledad y la locura marcaron un antes y un después en el campo del rock conceptual. Una obra de vanguardia aún vigente en pleno siglo XXI.

Concluía el año 1971 y Pink Floyd era ya una potencia en la escena de rock progresivo con el reciente suceso del álbum Meddle. No obstante, el éxito obtenido había aguzado algunas tensiones subyacentes en la banda. Su líder, Roger Waters, veía que el mundo del rock le planteaba varias contradicciones.

Waters transformó una coyuntura de contradicciones en el hilo conceptual el “The Dark Side of the Moon”. Su argumento giraba alrededor de las presiones que vuelven locas a las personas: la obsesión de ganar más y más dinero, la sensación de que el tiempo vuela, las impenetrables estructuras de poder de la industria, el gobierno y la religión organizada, y los impulsos que conducen a la agresión y la violencia.

Cuando Waters, Gilmour, Wright y Mason entraron a Abbey Road para grabar el álbum, en junio de 1972 -con un joven ingeniero llamado Alan Parsons- este insigne disco ya tenía una estructura definida.

La imagen central de Eclipse es la de una árida luna tapando la fuerza vital del sol entre imágenes de opuestos: el bien y el mal, éxito y fracaso, cordura versus locura. El corolario, según Waters, es que las cosas buenas de la vida están allí para que las tomemos, sólo que las fuerzas oscuras de nuestra naturaleza a menudo nos impiden alcanzarlas.