Las “chicas” buscan sexo...

Patricia Monserrat Rodríguez

Domingo 16 de junio de 2013  

Este mes ha estrenado la comedia “Sin Dolores, Remedios ni Angustias”; como estrategia de publicidad se han difundido a sí mismas como “la comedia teatral del año” en medios radiales. Y casi se podría decir que el cuento se les hizo verdad. Ante el éxito del trabajo el grupo repone, a pedido de la sala, la obra el sábado 22 de junio a las 21.30 en la Fundación Salta.

Sin Dolores, Remedios ni Angustias

La sala del Teatro de la Fundación llena: un público compuesto de gente adulta (aunque varios jóvenes quebraban un poco el promedio de la platea).La música ambienta al espectador en la clave retro y lo sitúa en el melodrama cómico.

Las actrices Mary Gervino (Angustias o Angie) Soledad Pérez Fernández (Dolores o Lola) Graciela Valls (Remedios) inician su trabajo encendidas, precedidas del aplauso tan usual en el comercial teatro porteño. Seguramente en señal de respeto por la trayectoria de la actriz Mary Gervino (formada en el radioteatro de los 60-70 y dueña ya de tantos personajes memorables en su paso por las tablas) y, más que todo, como acto de alegría ante un elenco de veteranas que se animan a casi todo, burlándose un poco de la edad que les ocurre.

Efectivamente las tres actrices “están más allá de todo”, en el oficio que las atraviesa y aunque elípticamente, hablan de las frustraciones, marcas y temores que las han construído como mujeres y ahora como amigas del condominio en el que se sitúa la acción dramática. Pero lo más rico es aquello que no dicen, lo “no dicho” de las mujeres de Salta.

La obra propone, sin pretensiones y con una simplicidad elogiable, un instante de liberación. Y para eso generan la metáfora de la “Gran Noche” que remite a las grandes galas del Club 20 de Febrero que ponía en vidriera a las señoritas casaderas de la ciudad. Invirtiendo el juego, la “gran noche” de estas señoras solas, maduras y excitadas será mediada por la Internet, en la privacía de cuatro paredes y desde el anonimato virtual, en la gran vidriera de la intimidad pública posmoderna.

La red se presenta como “la prolongación del brazo de Angustias” quien además es la que detenta el poder sobre las otras porque es la única que sabe “algo” de computación. Su nick, @margarita deshojada, habla per se del tamaño de su soledad.

La comicidad se genera en principio por la necesidad de estas chicas de mostrarse interesantes para el otro. El cuerpo es entonces la clave, luego la ropa como parte del conflicto femenino y finalmente, el alcohol que hace emerger el clima de leona en celo que poco a poco llena de estrógeno el escenario.
Carlos Delgado ha podido contener a cada actriz en su mejor registro, haciendo una comedia de caracteres con pespuntes psicoanalíticos y algo de melodrama; redoblando la apuesta- y sobre todo sostenido por la audacia escénica de las intérpretes que poseen entre sí una confianza envidiable, que se traslada al público sin filtros- a partir de gags simples pero eficaces; coreos oportunas y adecuadas a ellas que aprovechan la música retro para reciclar el disfrute del público.

Ante el desempeño del grupo, me intrigó saber cómo llegaron a esta producción. Ya el director comentó que el texto de base fue “Sexo sentido” del santafesino Luis Mansilla. Este texto fue intervenido por el grupo a raíz del carácter insolente y soez del texto de base; las actrices y sobre todo el director, se abocaron a re-crear el texto adecuándolo a “cómo y lo que se puede decir en Salta” y a sus representaciones de lo que “tres mujeres grandes pueden hacer en esa situación”

Y aquí surge una posible línea de lectura: qué se piensa de la sexualidad de tres mujeres solas, grandes y cómo hay que develar esos deseos. Ahí, en la oscuridad, en la soledad y en la complicidad que las mujeres podemos construir y entender en su dimensión total, emergen los mandatos, los prohibidos y sobre todo los sinsentidos sobre el sexo- los sociales y los que el grupo se ha impuesto en virtud de la identidad local.

Aunque el motivo de mayor comicidad de la obra aparece en la relación que estas tres chicas establecen con la Internet hay allí una senda libertaria, una forma de romper lo establecido, “una gran noche” para desacatarse. Sólo a través de la doble identidad (Angie o Lola) vestidas extracotidianamente, fuera de sí por el efecto del licor y delante de una pantalla que las oculta ellas pueden develarse como “se sienten”: solas, desenfadadas y selectivas respecto de los machos en oferta.

La obra emparenta con películas como El club de las divorciadas o con la añeja serie Las chicas de oro y tiene, de a ratitos, un toque almodovariano. “Sin Dolores, Remedios ni Angustias” es una comedia, no la degradación o inversión de una tragedia. Delgado recurre a un tono más moderado, más protector que el de otras puestas de Mansilla, sacando la obra de lo ridiculizante; haciendo una comedia que agrada, divierte sin preocupar, celebra la vida y permite a cada actriz su momento así como el equilibrio de todo.

Contextualizando un poco más en torno a la actividad teatral local y su acompañamiento del público alegra este hallazgo ya que los grupos cómicos de la ciudad (Espacio que hizo un histórico de funciones con su producción farsesca “La madre que me parió” y el grupo Arpi que llenó sala con “De parejas des-parejas”) parecen haber hallado un camino más profesional para recuperar al público salteño. Y eso merece un enhorabuena de la crítica.

  • Patricia Monserrat Rodríguez
    abutacateatro@yahoo.com.ar