Felipe Izcaray

La vuelta al primer amor

Pablo Alejandro Sulic

Lunes 5 de agosto de 2013  

Empecemos por el final de ricos y brillantes efectos orquestales, Los Planetas. Marte, fue una música afilada y maligna. La orquesta intervino con el marcado ritmo amenazador que cruza toda la obra de punta a punta con enérgica violencia.

  • Orquesta Sinfónica de Salta jueves 1 de agosto. Teatro Provincial Dirige Felipe Izcaray. Solista Cristina Tarta en violín."Obertura Carnaval Romano" de Héctor Berlioz. "Rapsodia para violín y orquesta Nº 2" de Béla Bartók y "Los Planetas Op. 32" de Gustav Holst, ambas en carácter de estreno.

Impresiona el furioso crescendo final de las cuerdas, que luego explota con unos violentos golpes inspirados en el monótono ritmo de todo el fragmento. Venus fue sosegado y lirico (correctas las trompas) en su melodía ascendente. Mercurio tomo la forma de un Scherzo lleno de picardía y sutileza.

Los efectos de velocidad y luz, de ligereza inusitada con melodías que se suceden sin pausa fueron logros del director. Excelentes las arpistas (Varvará y Traine). Júpiter tuvo sustancia, con una majestuosa sección central a modo de himno y una jovialidad que tiene algunos momentos similares a Tosca de Puccini. Según P. Griffiths, Saturno era el movimiento predilecto de Holst, quizás por haber logrado escribir un
Adagio que mantiene el interés a pesar de su carácter tenue y de un material temático deliberadamente irrelevante.

Parece que también es el movimiento elegido de Izcaray quien logró el misterio con el pendular acompañamiento de arpas y flautas, bajo la que suena la tímida melodía de los contrabajos. El ambiente en algunos momentos del pasaje se torna onírico y denso. Urano tuvo jovialidad y exceso con la sección de fagotes en diseño saltarín.

Destacamos la entera línea de percusión que respondió jubilosa cuando la orquesta realiza la melodía. Neptuno es el más infrecuente en cuanto a sonoridades con arpas, celesta, percusión y coro de mujeres. “El sonido se pierde en la distancia” escribe Holst. Salvo por un comienzo destemplado en las voces, estas luego lograron un mejor empaste sonoro, imitando el motivo del contrabajo y logrando efectos de luminiscencia armónica sugestivos (correcto el trabajo de la preparadora Y. Delgado).

En la primera parte disfrutamos de la orquestación cuidadosa de Berlioz para su carnaval romano. Hubo logros en los diferentes niveles de tensión dinámica que exige la obra y una actuación de lujo de P. Daffra en corno ingles.

Bartok no fue un ejecutante de instrumentos de cuerda, pero disfruto de la compañía de virtuosos del violín que lo acompañaron en su vida. La obra es substancial para el violín, con un idioma netamente rapsódico y nacional, donde la solista Tarta se lució con un sonido prolijo, extremamente balanceado y por sobre todo natural, logros nada fáciles teniendo en cuenta la avalancha de notas que le exige Bartok. Se la escuchó cómoda y entendiendo que la interpretación le solicitaba delicadeza sumada a una palpable rusticidad relacionada con las danzas campesinas húngaras. Poco público acompañó este primer concierto en el que el maestro volvió a su casa en Argentina, los aplausos le significaron que es invariablemente bienvenido.

  • Magister Pablo Alejandro Sulic
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