La revolución huele a jazmín...

Silvia Majul

Sábado 8 de marzo de 2014  

En un viejo parlante de la plaza de San Carlos (Salta) se escucha a Edith Piaf, hoy es sábado y la pequeña niña tiene permiso para ir un ratito para el lado del caserío a oírla. En su casa no hay radio, ni tv y sólo tiene una caja que las abuelas le enseñan entre arreo de cabras a cantar algunas coplas.

8 de marzo
Día Internacional de la Mujer

Esa mujer se llama Mariana Carrizo y sin fronteras con el arte aprendió a ser un gorrión de su pueblo buscando escuchar el latido a la tierra. Unos años antes una niña tucumana recorría la plaza del pueblo como para entretener la pena del hambre y respirar ese olor a margarita, en la adolescencia admiró a una Margarita, la Palacios, una artista catamarqueña que cantaba eso que en la Argentina decimos “asuntos criollos”.

Con el tiempo sería Mercedes Sosa (foto), esa tempranera que cantó a la par de Amparo Ochoa, Joan Baez, Tania Libertad, María Creuza, Chabuca Granda, Cecilia Todd, entre muchas más. Una vez en Dakar una turista dejó oír su castellano en una disquería y preguntó “¿Tienen una cantante parecida a Mercedes Sosa?” Otra turista le respondió “No hay en el mundo otra como Mercedes”.

En la raíz del sigo XX era difícil ser mujer, y si no pregúntenselo a Alfonsina o a Frida, lo bueno es que la gran personalidad de estas mujeres siempre dejaron su marca de amor, guerra y dolor. ¿O ya nos olvidamos los versos náufragos de la pampeana Olga Orozco o Alejandra Pizarnik?. Como se puede ver en este pequeño texto, homenaje a las grandes mujeres, no hay mujer que no se le parezca en grandezas y en amor a esta tierra. Sino pregúnteselo a Julia Prizlutzky Farny que nació tan lejos pero escribió “se nace en cualquier parte, es el primer misterio, pero se ama una tierra como propia y se quiere arar, morir y dar un hijo…”.

Otra gran mujer que nació en tierras lejanas fue una mujer llamada Pablo, si tal cual el seudónimo que eligió Antonieta Paula Pepin Fitzpatrick (Nenette), la compañera de Atahualpa Yupanqui para firmar obras que componía con su marido como “El Alazán” o “Chacarera de las Piedras”.

Se me vienen a la mente mujeres que anduvieron la tierra recopilando coplas anónimas como Leda Valladares, que tanto amó la baguala y que se llevó a todos los rockeros a compartir esa experiencia reveladora. Pienso en la mujer y pienso en Idea Vilariño “estoy aquí en el mundo esperando, ven o no vengas, yo me estoy aquí esperando”.

Mujeres, algunas de la mujeres que comparten esa lista de grandes mujeres de ayer, hoy y siempre. Mientras escribo escucho a Lila Dows y pienso: qué feliz estará Chavela Vargas de haber dejado a semejante heredera o Mercedes Sosa que primero interpretó canciones de la correntina Teresa Parodi, luego fueron grandes amigas y hoy, a 30 años de que la plaza de Cosquín la consagrara no hay nadie que ocupe mejor ese lugar de orfandad que sentimos desde que no está la negra.

Teresa, nuestra Teresa, tan llena de fe y de lucha como la de Calcuta, supo ponerle voz a la mujeres anónimas como María Pilar, la Celedonia Batista o la Abuela Emilia.

El tiempo pasa y hoy hay otras mujeres de la cual bebemos tanto aprendizaje y como modelos y faros nos van guiando como Rigoberta Menchú, las Madres de Plaza de Mayo y, hablando de paz, recordar a la querida Suma Paz.

No puedo concluir esta minúscula página donde hablo de algunas mujeres sin mencionar a mujeres revolucionarias como Juana Azurduy o Domitila Barrios, que derrocó la dictadura en Bolivia, o la rusa Tania Bunke Bider que luchó a la par del Che Guevara. Todas mujeres consecuentes con lo que pensaban, decían y hacían.

“Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta”, dice Galeano. Bendita costilla de garra y ovario que atraviesa la vida de cualquiera.

Todos los días todos los derechos, no a la trata, no a la violencia de género. No y No te metas con ellas que todos somos mujeres, hasta el macho más macho tiene un revolución que viene oliendo a jazmín...

  • Silvia Majul
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