¿La revolución del diccionario?

Sábado 15 de marzo de 2014  

La Academia completa la nueva edición del DRAE, que se publicará en octubre con 95.000 voces. Es la versión más revisada de la historia con 100.000 enmiendas. Más voces, más acepciones, más americanismos, más debate lexicográfico y lingüístico.

La 23ª edición del Diccionario de la Real Academia, ya completa, verá la luz en octubre. Se caracteriza por sus impresionantes números (93.000 voces, es decir 5.000 más que en la edición anterior de 2001; 100.000 enmiendas, 200.000 acepciones...) pero también por sus pequeñas revoluciones, como la de añadir la palabra “malsonante” a ciertas voces rodeadas de controversia social, tales como mariconada.

Seguramente será el diccionario más políticamente correcto de la historia de la Real Academia Española. Fue el primero, publicado entre 1726-39, cuando la corrección política no existía. En su prólogo, los autores avisaban de que se habían omitido “todas las palabras que significan desnudamente objeto indecente”. Básicamente, nada de sexo.

Pero ahora que los lexicógrafos se han liberado de tabúes, son los diferentes colectivos sociales quienes exigen que se excluyan voces con cargas peyorativas por razones diversas, desde las étnicas (la mencionada judiada) a las físicas (sordomudo). Ambos términos se mantendrán en el nuevo DRAE, que ayer pasó de las manos académicas a las editoriales (Espasa).

Es el Diccionario más modificado de las 23 ediciones de su historia: incorporará 100.000 enmiendas aunque en este bloque se incluyan desde cambios menores, como la supresión de una coma, a otros radicales, como la eliminación de palabras caídas en desuso (bajotraer: “abatimiento, humillación, envilecimiento”) o la incorporación de americanismos como jonrón (del inglés home run), muy utilizado en países de América con gran afición al béisbol.

El 10% de las 200.000 acepciones son americanismos. “Queremos que sea el Diccionario de referencia para todo el mundo. Se nos criticaba que en el lenguaje del deporte estaban sobre todo representados los de España y en esta edición hemos introducido términos americanos”, explica el secretario de la RAE, Darío Villanueva. En la elaboración del texto, que también experimentará modificaciones formales (en formato, tipografía y presentación, entre otras), han participado las 22 academias de la lengua española.

Darío Villanueva manifiesta que “el DRAE solo recogiese las palabras bonitas. Incluir palabras que no son políticamente correctas en el Diccionario no es una forma de avalarlas. La lengua es de todos, también de quienes son menos sensibles y usan el lenguaje para insultar”. Para Pedro Álvarez de Miranda, la cosa está clara: “La lengua es así, no es de la Academia ni de los lexicógrafos. Con quien hay que enfadarse es con nosotros mismos, los hablantes. Un diccionario es bueno si es veraz. Lo otro es matar al mensajero”.