ZARZUELA

La lírica española con nivel de excelencia

Pablo Alejandro Sulic

Lunes 21 de mayo de 2012  

Primero hablemos de la grata sorpresa que supuso la excelente puesta en escena, vestuarios, luces y los movimientos de los personajes, todos mostrando alta profesionalidad y un trabajo a consciencia. “La Rosa del Azafrán” es una zarzuela que tiene abundantes partes dialogadas lo que exige por tanto alta calidad en la transmisión sonora, para poder entender claramente el hilo argumental, que sin ser complejo, guarda diálogos sabrosos.

  • “La Rosa del Azafrán”, zarzuela basada en la comedia “El perro del hortelano” de Lope de Vega con música de Jacinto Guerrero y libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw. Estreno en el Teatro Provincial de Salta, el viernes 18 de mayo. Se repuso el sábado 19 de mayo y el domingo 20 de mayo.

Lamentablemente desde donde este critico se encontraba (Pullman), los primeros 45´ minutos de la obra no pudo entender absolutamente nada de la obra y esto compartido por mucho del público presente, esto por varias razones: la primera es el bajo nivel o la mala ecualización de los micrófonos ambientales y en segundo lugar una molesta interferencia del parlante que cuelga del medio de la sala principal que no dejaba apreciar ni la música ni las conversaciones de los personajes.

Luego esta complicación se pudo subsanar pero en general se pierde mucho del sentido de la obra cuando no se escucha toda la acción. Aclaremos que es una obra cuya parte cantada no excede la hora de duración, el resto son diálogos que exigen un equilibrio entre lo textual y musical que no es fácil de lograr, pregunto ¿es tan difícil traducir la zarzuela entera con los subtitulillos y no solo la parte del canto? Creo firmemente que el enorme esfuerzo del equipo de producción merece que no se pierda un minuto de obra por parte del público.

La obra en sí contiene joyas musicales, la temática aunque es un tanto trillada-el amor entre personas de clases sociales diferentes- es salvada por un libreto y puesta escenográfica que logra mantener la atención concentrada, por la variedad de situaciones, escenas jocosas y bellas arias y coros. La música del preludio ya plantea las raíces populares de la música de Guerrero, que tiene logros en cada una de los números cantados.

Hablemos de los puntos altos de la obra: la dirección de escena fue impecable, junto con la realización escenográfica, evitando algunos convencionalismos costumbristas y aportando innovaciones sorprendentes como en los cambios de escenografía, con proyecciones que acompañaron de manera perfecta a la música y creando atmósferas.

Por ejemplo en el Preludio del 2º acto aparecen molinos de viento de la Mancha, escenas de cosecha, etc. También es digno de mención como se logra ampliar el escenario y darle profundidad con el ingreso de los personajes a una puerta y la salida por otro lado cuando ya cambió la escena, aportando dinamismo y credibilidad a la acción, como también los molinos que aportan un toque regional. Los momentos de conjunto tuvieron precisión y pericia, por ejemplo el Pasacalle de las escaleras que tiene que combinar destrezas físicas con el canto coral, o la escena del Viudo Nª 11 que fué tremendamente graciosa y divertida, con los personajes actuando de manera convincente, correctas también todas las escenas de Ballet.

Hablemos de la parte musical-vocal. La construcción melódica en general de los solistas tuvo fluidez, generosidad en la entrega, salvo algunos desajustes en el balance sonoro, como en el Dúo Nº 3 de J Pedro y Sagrario. Todos los personajes principales: González, Garay, Odone (conocidos de otras zarzuelas y presentaciones en años anteriores) Bustinza, tuvieron naturalidad, elegancia con fraseo musical y prosodia en correspondencia ideal con la idea literaria.

El Juan Pedro de Garay, con desempeño inolvidable en la Flauta mágica el año pasado, tuvo peso y enjundia española y en los dúos con Pedro González mostraron profundidad dramática y maestría teatral, con buen efecto de vibrato. Se percibe como el compositor Toledano utiliza lo popular con extraordinaria perspicacia y Lehz junto a la orquesta supieron captar todo el sabor español con la acostumbrada eficiencia en el manejo grupal-musical.

A modo de repaso final mencionemos algunos puntos de alto nivel de la velada: La canción del sembrador de profunda nostalgia, el Nº 12, aria que es bajo todo concepto difícil y vocalmente exigida pero que fue resuelta con elegancia por González, el Coral del pasacalle y la Jota castellana cantadas por el coro con seguridad y afinación, el Coro de espigadoras, conocido pero con melodía redondeada y pareja de parte del coro femenino. El actor Alonso fue convincente, poético y realista con un recitado exigente al final de la obra que arrancó aplausos.

Para terminar podemos afirmar que “La Rosa del Azafrán” es una de las mejores obras escritas por el Maestro Guerrero, que aunque reitera algunos temas musicales, estos poseen una belleza melódica exquisita. Los que se acercaron alguna de las tres funciones al Teatro Provincial pudieron convencerse de que esta zarzuela es una de las joyas de la Lírica Española, con un trabajo en general de primerisimo nivel.

  • Magister Pablo Alejandro Sulic