FOLCLORE

Otra humillación al talento...

José Acho

Lunes 24 de febrero de 2014  

El episodio maltrato y la discriminación a la coplera Mariana Carrizo opacó la última noche del festejo con el tradicional amanecer de cierre y despedida del Chaqueño Palavecino en la 40° edición de la Serenata a Cafayate. Momentos antes la coplera explotó en llanto sobre el escenario por la menoscabo de género y condición artística que había sufrido en detrás de escena por parte de coordinadores funcionarios de la Municipalidad de Cafayate, organizadora del festival.

Atropellada, discriminada y maltratada

El lamentable episodio de la coplera como un escándalo nacional, proyectó a la Serenata 2014. Desde varios puntos de la Argentina le expresaron toda la solidaridad. Lo hizo primero el público arriba del escenario y horas después en su cuenta de Facebook donde tiene miles de seguidores. El repudio fue total a un incidente que desdibujó el cierre tradicional del festival salteño y en su 40° aniversario, nada menos.

El maltrato a los artistas parece ser una constante de los grandes festivales, en este caso sucede en su propia tierra, similar al que sufrió el gran Dino Saluzzi. Solo que para la talentosa Mariana Carrizo este hecho tiene un matiz discriminativo. “Me sentí atropellada, discriminada y maltratada”, dijo la cantante a FM Noticias. Fue la síntesis del tono de su descarga emocional hoy, al ser requerida su palabra en medios locales y nacionales.

Los mensajes de repudio y solidaridad se multiplicaron por las redes sociales. Trascendió incluso que hubo muestras de indignación que bajaron del propio Ministerio de Cultura de la Nación. Luego de su incontrolable emoción por el antes y el después, Carrizo escribió en su cuenta social: “Millones de gracias al público por tremendo abrazo que me brindaron ante semejante instancia, gracias a ustedes volví al escenario y pude subsanar el dolor de ser destratada detrás de escena”.

“Desde el alma, agradezco infinitamente al público serenatero por el momento inolvidable que anoche (por el sábado 22 de febrero) me hicieron vivir luego de unas secuencias realmente muy dolorosas y lamentables que sucedieron detrás de escena”, relató.

Luego ella misma denunció que su tiempo en el escenario había sido reducido a un 20% de los 40 minutos por contrato. Le dijeron que cantará sólo 15 minutos y que si no cumplía la amenazaron con apagarle el sonido y que si quiere “haga el juicio que quiera por la guita que quiera”.

Faltó la solidaridad de los presentadores, testigos, amigos y colegas que no dijeron nada sobre este incidente. El Chaqueño Palavecino durante las casi tres horas sobre el escenario actuó como siempre, al parecer, sin enterarse lo que había sucedido. Tampoco hasta hoy no se supo si algún grupo de artistas hizo un comunicado de repudio. Si hubo una muestra de apoyo. Todo fue en Facebook, en voz baja, individual y tácito.

El vicegobernador Andrés Zottos, en el cierre del festival había dicho “trabajaremos para lograr nacionalizar el festival”. ¿Será con episodios de repercusión nacional como éstos? El hecho es que la Serenata a Cafayate en 40 años de festivales aun no pudo lograr una transmisión en vivo para todo el país por la TV Pública.

Para ser declarado un festival grande cumple con su condición de ser mayor de 40 años y ser "polémica". Ahora le falta requisitos como tener un predio con el mínimo de las 15 mil personas, una cartelera de mayor jerarquía y quizás también una "Serenata Rock", festival paralelo alternativo que solo lo tienen los grandes "festivales nacionalizados". Casi nada.

  • José Acho
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