Convención Musical

La cultura de la autogestión

Patricia Monserrat Rodríguez

Miércoles 11 de enero de 2012  

“La inspiración existe pero tiene que encontrarte trabajando” decía Picasso. Para hablar de la Convención de Comedia Musical que organizó el fin de semana pasado la gente de Multiespacio Rearte habría que hablar de mucho “talento o inspiración” pero más de trabajo y profesionalidad.

Al frente de esta movida se hallaba Silvana Rearte como promotora del lenguaje de la comedia musical en la plaza salteña. (Lenguaje que ya fue visitado por varios creadores, como la actriz Sabrina Sansone en su también Multiespacio Salta Danza de calle Alvear y antes por Rafael Monti en sus trabajos infantiles y algunos humorísticos).

En este caso el corazón de la comedia musical se trasladó a calle 25 de Mayo primera cuadra, desde donde se gestó este encuentro de reconocidos creadores de la comedia musical con aprendices y gente interesada en la formación profesional. Los reconocidos fueron James Murray, Belén Caccia y Mela Lenoir. Sobre la idoneidad profesional de estos creadores no hace falta más que googlear un poco y saltan a la vista sus trayectorias y compromisos artísticos. De manera que los referentes del género que fueron gestionados por Silvana Rearte y equipo para la capacitación son todo un logro de movida, ya que habla de sus intereses respecto al lenguaje que busca instalar en la cartelera local.

Pero sobre todo esta nota se dedicará a la calidad artística puesta de manifiesto en escena por las actrices Belén Caccia y Natalia Aparicio que participaron de la Convención con los espectáculos “Enhumoradas de la vida” (estreno en Bs As, 2008) y “Mi vida en vuestras manos”(estreno en Salta, 2010)

Ambos trabajos se sumergen en el lenguaje del humor apelando a diferentes códigos comunicativos teatrales: stand up comedy, clown, narración, canto, metateatralidad, teatro dentro del teatro, animación entre los más visibles. Ambas actrices poseen una formación que impresiona por la continuidad y calidad, por la autogestión de sus espectáculos y por el compromiso escénico manifiesto no sólo en la actuación. También se hacen cargo de lo que dicen en escena.

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Cierre de la Primera Convención

Aparicio remitiéndonos a algunos referentes-como Cortázar, Groucho, Macedonio y en el caso de Caccia marcada por grandes de la escena como China Zorrilla, Juana Molina, Perciavalle, Gasalla, Casero o la gran Cecilia Rosetto. Aunque la Caccia reconoce la formación recibida por los grandes maestros del clown y del stand up sus últimos trabajos han sido dirigidos por su compañero James Murray.

En el caso de Natalia Aparicio- también porteña, radicada ahora en Salta quien ya logró un interesante reconocimiento por la dirección de “Contrainteligencia”- la obra ha sido dirigida por Walter Velásquez. Imposible reseñar en esta nota los cvs de estos creadores argentinos, sólo asegurar que estas dos obras vistas en Salta dan cuenta a cada rato del profesionalismo y experiencia con que fueron producidas.

Retomando la frase de Picasso que asocio a mi nota, el campo de sentidos que atraviesa a la palabra “trabajo” es lo que se respira en estos dos “trabajos” humorísticos.

La clowna- así se autodefine en su blog- directora y dramaturga Natalia Aparicio está en Salta hace más de un año. Se aquerenció y se fue quedando…historia frecuente que siempre enorgullece a la Salta cálida y hospitalaria.

En febrero del 2011 este espectáculo renovó su camino en Salta y ha sido uno de los unipersonales que más funciones tiene hechas en a plaza teatral local.

Director y actriz han construído una obra simple e impagable. Un verdadero logro dramatúrgico que recorre los caminos de la autobiografía en busca de los orígenes de los traumas personales y profesionales nos sitúa en la disyuntiva ¿talento o trabajo?
¿Cómo se hace un actor- el teatro? ¿Cómo se crece en la profesión? ¿Qué vale más para llegar al éxito personal?

En su espectáculo Natalia Aparicio aporta tres T que le han servido para curarse de los traumas y dolores de infancia y juventud: una T de teatro. Se ve que el teatro la ha salvado y la expresa en todas sus dimensiones.

Gran parte de la obra la dedica a contar las ironías y contrasentidos de una actriz en su proceso de identidad, Natalia pone su vida- sus vidas- en nuestras manos- la escenifica.

La otra T es de terapia. Es lo que logra con varios recursos que van desde la simple apelación al público, narración oral, ironías varias, una mordacidad a prueba de bala y la sabiduría de reírse de sí misma capitalizando las penas y las frustraciones. Una tercera T se la atribuye al talento.

En efecto toda la obra es el racconto de la búsqueda de su talento y de cómo los demás no se lo hallaban. Ella se sitúa todo el tiempo en un gran casting y en el rechazo permanente. Este leitmotiv da numerosas oportunidades para provocar una artillería muy bien ajustada de recursos clownescos y humoradas de gran inteligencia por su simplicidad. El talento es el objeto de deseo de “Natalia”, el alter ego de la autora.

Se maneja ella con la idea del talento como el origen mágico que libraría al profesional de una cuarta T- la del Trabajo- que N. Aparicio no menciona directamente pero que construye ante nuestros ojos. La clowna trabaja, dimite, trabaja, declina, trabaja de nuevo, se desanima pero insiste, se ataca pero también se corona. En esa dialéctica de composición logra este homenaje a los perseverantes.

Técnicamente vemos cómo una actriz habla de sí misma y asigna valor a los fracasos como parte del éxito. Todo el unipersonal repite un motivo- lograr el equilibrio- y lo hace regulando las humoradas y con agudeza en varios momentos. Pero recae hacia el final en el que la actriz cae en la manifestación de ciertos mandatos éticos o manifiestos que se corren de lo humorístico para caer en clichés que apelan a otra sensibilidad.

“Mi vida en vuestras manos” no es una obra feminista pero habla de ellas, no es un trabajo político pero anda por ahí, no es un biodrama aunque lo pretende. Es un espectáculo completo y absolutamente disfrutable en el que el espectador se encuentra también en búsqueda de su lugar.

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Belen Caccia

“Enhumoradas de la vida” lleva varios años en cartel y esta situación le proporciona a la actriz Belén Caccia un dominio escénico envidiable ya que permite sentir cómo disfruta cada personaje que construye en su unipersonal. Ellos son: Pili (postulante a un casting), Beatriz (una soltera sin recursos), Rosita (futura madre), Cata (la niñita adorable), Selva (la señora bien).

Los personajes posibilitan que la Caccia despliegue su solidez en el manejo del stand up comedy. Impresiona la profesionalidad con la que se mueve en este lenguaje y la genuina interacción que produce en escena. La dramaturgia transita lo absurdo, investiga el doble sentido, la candidez hasta la ironía revulsiva. El humor que construye devela un mundo femenino habitado de presencias: los hombres y las madres se destacan pero también están los otros.

Dos modos de construcción de lo teatral son cautivantes en este espectáculo, por un lado la forma en que el teatro de devela a sí mismo en escena, generando igualmente la ansiedad por ver al nuevo personaje que se erigirá ante los espectadores. La actriz monta en escena “su camarín” y aún así la obra no declina en ritmo e interés. Otra lógica compositiva es el remate en alto que presentó la obra: el último personaje genera un espejo que devuelve una imagen amarga sobre la argentinidad apelando. Se remata la obra apelando a lo patético para la risa “seria” de lo cual se puede hacer una lectura política.

Finalmente hay que destacar la labor inestimable de Ana Parodi quien abre su teatro – Auditórium- para albergar esta iniciativa de Multiespacio Rearte, yendo a contracorriente de los espacios culturales en verano. Ambas ofertas teatrales fueron el único aire posible para la audiencia exigente del fin de semana, las tres jornadas fueron memorables. El público haciendo una fila hasta la vereda no es una imagen usual en los teatros independientes y este logro hay que retratarlo para los días de vacas flacas.

  • Patricia Monserrat Rodríguez
    Crítica teatral