BALANCE

La Fiesta de 20 del teatro local

Patricia Monserrat Rodríguez

Lunes 3 de noviembre de 2014  

Durante estos cuatro días se vino desarrollando la fiesta anual del teatro independiente local, con un matiz insoslayable: los veinte años de encuentro (y sus consabidos desencuentros, como en todas partes...) de los teatreros, teatristas y público. Esta vez la fiesta de 20 tuvo una identidad propia y pocas veces tan plural. Pero argumentemos y vamos en un orden.

Saludable recambio del
teatro Independiente

  • Los ganadores: El jurado “de lujo” (como se oyó en pasillos y charlas de hall) seleccionó como la mejor de este año a la obra del Grupo Habemus Teatro, “Teoría de la Comedia Romántica” con texto del salteño Leandro Pilili y dirigida por Laura Casco, actriz recibida en Buenos Aires que incursiona en el teatro local desde el año pasado.

El elenco ganador está integrado por Monserrat Llaó y Leandro Pilili. Jorge Dubatti, José Luis Valenzuela y Beatriz Lábbate desatacaron la excelencia de la puesta, la calidad del texto y el traslado de un clásico como Romeo y Julieta a la teatralidad actual, así como la clave actoral destacable.

Habría que decir- ya como ferviente consumidora de teatro y docente - que la obra ha logrado dos cosas que hacía rato no se venían produciendo en las salas salteñas: por un lado renueva el contrato con un segmento joven-adulto de público con una producción impecable, delicada y asentada en la cartelera teatral; y por otra parte refresca los aires en la labor creativa, sobre todo en la dramaturgia, que ha sido desde hace muchos años una tierra árida para los escritores locales.

El mismo jurado, cuyos criterios fueron más que precisos y contundentes en el acta correspondiente, asignó el segundo lugar a la obra del grupo La Faranda, “Línea Materna” y quedó en tercera posición la producción de Teatro Estable de Salta “Microteatro a la carta- Variaciones Chéjov”. Nuevamente se premia, no sólo la dramaturgia hecha en casa, sino también los riesgos que asumen estos dos grupos con sus propuestas, quienes se despegan de las estéticas de “digestión simple” para asumir un camino de crecimiento en conflictos activos.

El cuarto lugar fue un verdadero premio para la narradora y actriz Hilda Guzmán, que lleva ya varios años en el recorrido de la narración oral y se presentó en la competencia con la obra “La Adolfina, recargada”, con los famosos casos regionales y humorísticos de Julio Díaz Villaba, esta vez intervenidos por la postmodernidad que viene de la necesidad de generar público y de la mirada externa del también director Leandro Pilili.

  • El público: a pesar de las múltiples posibilidades de entretenimiento que ofrece Salta por estas épocas, la gente estuvo sacando entradas y atenta a las producciones de los hacedores. Mucho recambio de público joven, estudiantes de arte dramático que siguieron varias funciones y muy poca prensa especializada. La satisfacción de la platea se interpreta en los climas de sala y la intensidad y extensión de los aplausos: esta vez un ambiente más que saludable e interesado genuinamente en la propuesta escénica sonreía desde las puertas de las salas y pudo sostener ese ánimo durante las obras del fin de semana.
  • Las novedades: Por tratarse de una noticia más que buena y más que saludable para el envión que está atravesando el teatro independiente hay que decir que por gestión de la representante local – Cristina Idiarte- y de los funcionarios de Cultura, gobernador incluído y todo, los que aprovecharon la baja de la provincia de La Pampa, se tomó la posta para organizar en 2015 la Fiesta Nacional del Teatro Independiente en Salta. Nuevamente, como en el 2000, los teatreros organizan un banquete en el que ellos mismos salen renovados y beneficiados. El evento será asimismo un boom para el público, que accederá a las tramas y producciones más diversas del teatro nacional.
  • La Fiesta de 20: Debo confesar que la pluralidad que se puso de manifiesto en esta fiesta N° 2.0 lleva varios años sin verse. Más que un símbolo resultó ver a los teatreros de “toda estirpe” acudiendo a escuchar y escucharse entre ellos en los llamados desmontajes- espacio que estuvo a cargo del actor, dramaturgo y director tucumano Guillermo Montilla-, entre ellos los nuevos hacedores, los añosos y persistentes, los que llegaron con la emigración, los que pierden plata, las cooperativas y quienes la ganaron con estrategias de gestión y producción más que legítimas. Todos juntos y con el teatro en la piel. Una verdadera fiesta, al estilo salteño, construida con creciente deseo y profesionalismo.
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Armatta premiado por su trayectoria

Esta “buena vibra” se percibió en el Homenaje que se hizo al final de la programación al actor Carlos “Negro” Armata, quien recibió mención y placa a su trayectoria en las tablas.

La sala del Centro Cultural “Holver Martínez Borelli” se encendió repetidas veces en auténticos aplausos para este actor que se construyó a sí mismo desde los años 60, con los coletazos del viejo y señero Teatro Phersu. La Delegación asumió este aniversario la iniciativa de agradecer y reconocer a los que desde la intuición y la falta de ofertas formativas de los setenta desarrollaron su oficio con virtuosismo y resistencia.

Más que merecido el galardón para el primer actor, co fundador del grupo ARPI e integrante de numerosos elencos desde hace cuarenta años. La reunión dejó espacio para un sentido aplauso en la sala de sus amores para la pionera actriz Claudia Bonini, y el Negro volvió a tener la generosidad de cederle el lugar.

  • La programación: tuvo asimismo de todo: una bandeja con canapés teatrales- participaron gran cantidad de obras breves emergentes del seminario de dramaturgia desarrollado el año pasado por Martín Giner-, platos ya reconocidos por el público como la llamada “comedia del año” Sn Dolores, Remedios ni Angustias”, que lleva ya dos temporadas encima, platos del pueblo como los Hilda Guzmán o la obra de Gral Güemes que volvió a participar de la Fiesta. Hubo además golosinas muy bien hechas para niños- “Romeo y Julieta desenchufados”, un atractivo musical Hotel Fantasma, una exquisita “Vidalita del Mar” hecha con títeres por noveles artistas y hubo también platos fuertes que se llevaron los aplausos intensos, como las obras ganadoras y destaco “Los Censores”, entre esas producciones proteínicas.
  • Resultado: Más allá de los resultados, el teatro local goza de buena salud para la continuidad y factores que lo limitan y sobre todo tiene con qué seguir creciendo. Si algo dejó en claro esta fiesta es que hay una buena-nueva camada de actores que vienen pisando fuerte, los directores están en proceso de recambio y renovación estética, hay producciones con recorridos y la dramaturgia está en proceso de escritura. Más que buenos veinte años…
  • Patricia Monserrat Rodríguez, crítica teatral
    labutacateatro@yahoo.com.ar