CULTURA

Injurias y escándalo en el Ballet

José Acho

Martes 1ro de diciembre de 2015  

La directora del Ballet de la Provincia de Salta Paula Arguelles se encuentra envuelta en una escandalosa situación interna de difamación e injurias con su director asistente. Fue recusada mediante una nota elevada a las autoridades de Ministerio de Cultura y el Instituto de Música y Danza (IMD), de utilizar una escabrosa falsa acusación y denuncia para deshacerse o lograr el despido de su director asistente. El damnificado e injuriado maestro, Leandro Ferreira Morais, envió a toda la cúpula de Cultura, y que luego consiguió este medio, la carta sobre la insólita acusación de la que fue víctima y sus explicaciones que aquí reproducimos textual y completa.

Denuncias y manejos oscuros
en el Ballet de la Provincia

Calchaquimix revela en exclusiva su contenido con el relato en primera persona sobre los increíbles hechos ocurridos que culminaron con su despido. En principio Ferreira Morais quiso tratar este tema en forma interna y privada. Fue así hizo ingresar la nota por mesa de entrada del Ministerio con Nº de expediente, hace casi un mes. Al no obtener ninguna respuesta hasta la fecha, decidió revelar esta fragosa historia a la prensa sobre lo que le tocó vivir a en su paso por el Ballet de la Provincia.

En la carta el maestro y bailarín, solicita que las autoridades se expidan, que se haga justicia, que se reconozcan los hechos como fueron, se le restituya su honor públicamente y que se tomen las medidas pertinentes “para que el Ballet de la Provincia de Salta no sufra las consecuencias de la ignorancia, y los manejos oscuros”, cuestionando incluso la insolvencia artística y profesional de la actual directora Paula Auguelles.

La nota fue girada con copias a todas las autoridades culturales: al director Carlos Ernesto “Lito” Luna, del Ballet Folclórico Martín Miguel de Güemes; al director de la O.S.S. Maestro Jorge Lhez, a Claudio Garcia Bes del IMD, al coordinador Miguel Dallacamina y la maestra Susana Marchisio.

La carta textual que revela los manejos, el escándalo y las denuncias en el Ballet:

  • Buenos Aires, 11 de noviembre de 2015

Señor:
Ministro de Cultura y Turismo Dr. Mariano Ovejero
Secretario de Cultura Prof. Sergio Mariano Bravo
Miembros del Honorable Consejo de Dirección Del Instituto de Música y Danza

De mi mayor consideración:

El miércoles 24 de Junio de 2015, recibo una llamada de la Directora del Ballet de la Provincia de Salta, Sra. Paula Arguelles, solicitándome una reunión de urgencia donde se me informa que fue notificada por delegados gremiales, que el jueves 25 de junio, sería presentada en la casa de la Cultura una denuncia contra mi persona por acoso sexual y laboral hacia 12 integrantes la compañía.

La Sra. en pos de proteger mi nombre y el de mi hija y comprendiendo la situación como una causa armada para destituirme de mi cargo de manera forzosa, me recomienda presentar la renuncia a mi cargo de subdirector y que volviera a Buenos Aires, o la cúpula gremial iba a presentar dicha denuncia.

Ante tal circunstancia le solicito los nombres de los interlocutores, y hasta la nómina de los 12 denunciantes, o en su defecto, el texto de la denuncia. A lo que me responde que es imposible brindarme tal información, aclarándome que si ella accedía a mi pedido, seríamos expuestos en todos los medios periodísticos durante la mañana del 25 de junio. Asimismo, me manifiesta que más allá de ser inocente de tal acusación, el proceso para poder probar mi inocencia sería largo y doloroso y que aun así mi nombre quedaría manchado perdiendo toda posibilidad de trabajo dentro de mi profesión.

Siguiendo el consejo de la Sra. Arguelles ante un panorama tan desfavorable para mi imagen y mi entorno, y priorizando al Ministerio de Cultura y Turismo, a la Secretaria de Cultura, al Instituto de Música y Danza, y al B. P. S y su dirección, mi renuncia fue presentada por la Sra. en la Mesa de entradas de la Casa de la Cultura el día 25 de Junio de 2015 a las 9hs. Como no está entre mis principios escapar de los problemas y dado a que no era verdad tal acusación, varias veces le solicité a la Sra. Directora, presente una nota exigiendo el inmediato esclarecimiento del caso, poniéndome a disposición para la apertura de una comisión investigadora.

Esos pedidos no tuvieron trascendencia y en todo este tiempo nadie investigó el asunto, ya que no lo creyeron necesario con mi renuncia presentada, dándome a entender que se me saco sucia y forzosamente de mi cargo, no solo manchando mi honor queriendo dejarme callado y desanimado, sino también porque mi gestión seguramente estorbaba a intereses de otra índole.

¿Por qué se archiva una acusación tan grave como esta? ¿Realmente esa denuncia existía? ¿Quién la realizo? ¿Por qué ensuciar el honor de una persona de bien por una cuestión laboral? ¿Qué clase de intereses personales había detrás de este asunto? Si esto fuese verdad estaríamos incurriendo en el brutal encubrimiento de una situación sumamente grave y seria. La única respuesta que recibí de la Sra. Arguelles, fue acusarme de estar “haciendo todo esto porque quería la dirección del Ballet”, a lo que indignado por tal apreciación absolutamente incorrecta sobre mis intenciones, le manifiesto que solo deseaba limpiar mi nombre.

Nuevamente la Sra. me interrumpe diciéndome: “¡tu nombre está limpio! Andate de Salta, ¿No entendés?, vos te tenes que ir y no te tienen que ver. Pensá en tu hija y no hagas nada mas!”. Lo que más me llamo la atención es que cuando logre comunicarme con la mayoría de integrantes del Ballet, ninguno tenía conocimiento sobre la existencia de alguna nota o denuncia, ni del motivo de mi renuncia.

El 9 de octubre envié un mail a la Directora del Cuerpo, solicitándole nuevamente se tomen las medidas pertinentes para esclarecer los motivos por los cuales solicitó mi renuncia al cargo y para que ratifique o se rectifique la existencia de la nota que según me expresó, personalmente y por escrito, doce denunciantes integrantes de la compañía pretendían presentar.

En este momento, después de 4 meses, dadas las circunstancias y el silencio reinante, pienso seriamente en que que la planificación de mi renuncia forzada, estuvo a cargo de la directora, acompañada por el Sr. Jorge de la Vega quien ocupa el cargo de Director de Producción y Capacitación del IMD, quienes ejercieron sobre mí una manipulación psicológica suficiente para obligarme a renunciar, e incurrieron en una clara acción de abuso de autoridad y destituyente sobre mi persona.

Siguieron en sus respectivos cargos como si nada hubiese sucedido, o peor, dando por sentado que soy culpable de lo que supuestamente se me acusaba.
Muy probablemente, fue en represalia a haber manifestado mis diferencias con respecto al manejos artísticos, la mala planificación del trabajo diario, la programación de la compañía, la falta de medidas con respecto a la disciplina en el ámbito laboral, y a la toma de decisiones y criterios artísticos sobre los repartos que bajo total potestad de la dirección se armaban incorrectamente, bajo la consigna de quien tenga afinidad con la directora, seria beneficiado con algún rol de relevancia.

Estas situaciones que se agravaron, con la incursión del Sr. De la Vega en la sala de ensayos durante el montaje del ballet “Carmen”, donde más allá de realizar arreglos musicales, el Sr. eligió los repartos, hizo aportes coreográficos y lo que es más lamentable aun, la dirección permitió que realizara correcciones a los bailarines cuando el Sr. podrá comprender en cuestiones musicales por su condición de músico, pero no posee el más mínimo conocimiento sobre técnica de danza clásica.

Me siento en la necesidad de hacer lo que creo que es correcto como defender mi nombre, a mis familiares y allegados y por supuesto a los integrantes del B.P.S. y las autoridades del Ministerio y de la Secretaria de Cultura. Con esta situación perfectamente digitada por la dirección no solo me han difamado, ensuciado mi carrera como bailarín y maestro y desprestigiado a mi familia, sino también han ensuciado a la institución, dejando a todo el mundo ligado a una situación legal sumamente grave, de la cual, repito no me consta haya tenido más participantes.

No soy culpable de lo que se me acusa. Sé quién soy como también lo saben las personas que ven mi desempeño día a día en la sala de ensayo y fuera de ella. Bailando, enseñando, asistiendo, mi forma de proceder es respetando a quienes me rodean, llevando alegría a cada clase y ensayo, logrando un clima de trabajo ameno y cordial, recordando siempre que como artistas nos debemos al público. Nunca sacaría provecho de mi jerarquía y no necesito ejercer presión o acoso de ningún tipo hacia nadie. Creo en el trabajo para conseguir las cosas y desde mi primera clase hasta el último ensayo frente al Ballet, procuré honrar esa responsabilidad respetando a la institución. Mi misión como maestro siempre fue trabajar con constancia y disciplina y estoy seguro de haberlo hecho.

Desde mi partida, la crisis se acentuó ya que la mayoría de los bailarines están lastimados, desmotivados y sin estado físico. Me consta, como a todo el ambiente de la danza, que el “Lago de los Cisnes” ha sufrido terribles modificaciones, estuvo mal ensayado y fue puede ser caótico para el prestigio del cuerpo artístico. Y eso no tiene nada que ver con la cantidad de espectadores que lo vieron. La compañía no puede ni debe cargar con el peso de tamaña responsabilidad con pocos ensayos y aprendiendo solo pasos sin el estilo correspondiente.

El cuerpo podría haber realizado obras de mayor relevancia, seriedad y prestigio y no llevar al escenario obras de poco peso escénico ridiculizándolos y haciendo decaer no solo su espíritu como artistas que desean hacer crecer a la compañía sino también su nivel técnico lo que provoco las incontables lesiones que sufrieron. La carrera de un bailarín requiere de horas de práctica, compromiso, sacrificio y se está tirando por la borda el trabajo de años y la salud de 38 bailarines que se esfuerzan día a día por sostener la existencia del ballet.

Estoy convencido, que el B. P. S. con clases de calidad, una programación adecuada a sus capacidades y un presupuesto correctamente administrado, puede dar el salto de calidad que necesita para estar entre las mejores compañías del país y desde Agosto del 2014 ese fue mi principal objetivo, planificando mi trabajo con la mayor responsabilidad y el crecimiento del ballet fue visto por propios y extraños hasta que me obligaron a partir. Mi confianza hacia la compañía me llevó a alejarme de mi hija y a dejar momentáneamente mi carrera como bailarín de lo que no me arrepiento y con seguridad lo volvería a hacer.

Mi situación en este momento, es estar relegado al temor de no poder dar clases por los rumores infundados. Solo pido revancha, porque todavía tengo fuerzas para trabajar y recuperar mi prestigio dignamente. Como profesional y como hombre tengo derecho a ser escuchado, y más siendo víctima de una acción feroz y sin precedentes.

Espero que se haga justicia: se reconozcan los hechos como fueron, se restituya mi honor públicamente y que se tomen las medidas pertinentes para que el Ballet de la Provincia de Salta no sufra las consecuencias de la ignorancia, y los manejos oscuros, sobre las responsabilidad que se debe asumir en un cargo, para con los directivos, los bailarines y el público.

A la espera de su respuesta.

  • Maestro Leandro Ferreira Morais