Raquel Adet editó su primer libro

Miércoles 7 de noviembre de 2012  

“Mi primer libro no tiene una temática determinada, se trata de algunos poemas que logré juntar y que por fin me animo a publicar”, cuenta Raquel Adet, hija del ilustre escritor salteño Walter Adet, en una charla con Calchaquimix. Se refiere a su primer poemario titulado “Gloria al Gato”, editado en octubre y publicado por la editorial Milor, con una primera tirada pequeña de 200 ejemplares.

Antes de la breve entrevista, Raquel aclara a este medio que solo quiere dar a conocer al público su publicación. Que no tiene prólogo y tampoco piensa presentarlo con un acto literario: “Simplemente porque no me gusta”, afirmó para eludir cualquier otra consulta y explicación al respecto.

Sus poemas reunidos en este trabajo no son sus primeros. Seleccionó algunos escritos hace varios años y otros más recientes. “Pasa es que he vivido intentando escribir, pero no me conformaba lo que hacía. Recién ahora logré juntar unos cuantos poemas que me parecieron dignos de ser publicados y así nació este pequeño libro” relató.

Confiesa que tuvo su padre Walter Adet tuvo mucho que ver en su inclinación a la poesía y la escritura. “Me marcó, porque crecí en una casa llena de libros, viendo a mi padre escribir todas las noches, en una casa donde venían los amigos y en la mesa, en vez de hablar de dinero o trabajo se hablaba de literatura y se decían poemas hasta el amanecer, que yo escuchaba deslumbrada, y ese amor por la poesía se me contagió”.

Raquel Adet firme en su postura de solo dar a conocer su nueva publicación elige referirse al contenido ni de la temática de su libro. “De mis poemas prefiero no hablar. Ahí están, para el que quiera leerlos. Solo podría decir que nacieron de una profunda necesidad de expresión”.

Luego agrega “siempre recuerdo una frase de Oscar Wilde, que desde la ventana de su celda cuando estaba en prisión solía ver unos árboles secos. Pero cuando llegaba la primavera se llenaban de hojas verdes y flores. Entonces él decia: “Sé perfectamente lo que les sucede, encuentran su expresión". Y finalmente Raquel concluye: “Y de eso se trata, porque para un escritor esa es la única vida posible”.