Espejos y putas formas...

Lunes 17 de octubre de 2011  

Son pinturas de la serie “Los Espejos de América o Las Putas Formas” que el pintor salteño Francisco Ruiz colgó en la sala de exposiciones de la Casa de Salta en Buenos Aires (Av. Roque Sáenz Peña 933). La retrospectiva que representa varios de sus años de trabajo, tendrá su acto de apertura el martes 18 de octubre a las 19.

“Subyace en las obras de Francisco Ruiz una poderosa geometría que sostiene firmemente el delirio posterior. Esto solo se ve con los grandes plásticos. Hay seguridad y aplomo en los planteos. Una sinceridad evidente lo lleva a explorar los viejos, grandes e imperecederos arquetipos de la cultura. El tema del espejo es un subterfugio para contener la vehemencia de una mirada apasionada sobre esta tierra maravillosa. Y es que es necesario un dique para tanta diablura. Borges lo consiguió con los laberintos”, opinó sobre esta muestra el reconocido plástico Mariano Cornejo.

A su vez, Francisco Ruiz, sostiene que sus formas aparecen en la superficie del cuadro o pentagrama o poema “alborotadas, sorprendidas, felices como locas liberadas para instalarse en lo que estas creando y así entre ellas empiezan a formar el mundo mágico, inexplicable, asombroso que sustenta lo que uno quiere comunicar”. Estas formas ya se conocen desde antes, nacieron con uno, y de tanto estar dentro de uno, garabateando las telas de los años, han logrado construir una grafía o trazo que te identifican”, argumenta.

“Uno siempre pinta el mismo cuadro”, dice Ruiz. Quien analiza en retrospectiva su trabajo encuentra que sus formas son como tus huellas digitales. “Ellas siempre estuvieron dentro de ti. –acota sobre sus cuadros- “Fueron saliendo al campo de batalla de la creación donde se amaron y pelearon, se superpusieron entre ellas, se integraron con otras que no eran tuyas y en la cama redonda de la paleta y la tela, se desnudaron, se fundieron en otras, se dieron todas contra todas con el mayor de los descaros, sin la moral que las cuestionen se amacizaron en años de pasión y lucha, se disfrazaron de distintas todo el tiempo para enriquecer el lenguaje”, concluye.