Patricia Monserrat Rodríguez

En salas o en la calle, hay fiesta

Domingo 22 de marzo de 2015  

La Fiesta del Teatro Independiente Nacional está en la calle, en las salas con una adhesión masiva de público; desde el primer espectáculo sanjuanino, al cual le tocó abrir extraoficialmente la Celebración de la Memoria (lema de esta treintava edición) el corrillo “entradas agotadas” es un rumor repetido en las filas que con bastante antelación se están agrupando en torno a las seis salas elegidas.

La accesibilidad del costo debe ser un factor positivo, el feriado largo otro, la pulida organización y la gran llegada de turistas a la ciudad son sin duda un atractivo más. Se ha visto en las filas espectadores extranjeros que vienen a llevarse la instantánea del teatro nacional, como un plus de sus viajes. La noche del viernes fue una señal fecunda de este éxito, aunque no todo son elogios en esta primera crónica, la fiesta está teniendo, asimismo, sus notas desafinadas.

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La murga uruguaya, La Trasnochada, con su espectáculo “Canciones” fueron anfitriones inigualables para instalar la fiesta como evento y de la fiesta como concepto. El público joven y no tan joven, los elencos visitantes, los turistas, la gente que consume espectáculos festivaleros y los clásicos que dan la acostumbrada “vuelta del perro” a la 9 de Julio, todos se clavaron al piso para escuchar a La Trasnochada.

La juventud, la energía, el afinamiento vocal, el vestuario y la impresionante presencia escénica de estos muchachos feromónicos , en fin, la integralidad de la propuesta escénica trasladó la platea callejera al carnaval, a la fiesta de la teatralidad popular. El espectáculo de estos artistas tuvo dos gestos que los que se ganaron a todos: la sinceridad con la que hablaron de Salta y el hecho de bajarse del escenario a cantar con la gente, entre la gente y para ella misma.

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El espectáculo en sí, no tiene desperdicios. Debo destacar los momentos de humor que se lograron con la parodia del estilo y repertorio Arjona; la crítica de tenor político-social que es típica de estas agrupaciones, y el final emotivo que construyó una canción de un sinfín de canciones emblemáticas populares. Una “cancionteca” diría Graciela Montes, quien habla de los pequeños trozos de textos que quedan en resguardo emocional y memorístico de las personas- las textotecas- y que siempre nos conducen a las edades y experiencias agradables.

Entre las problemáticas de la Fiesta, una insalvable de estos dos día fue el clima, que como se sabe, lleva casi todo el mes sin dejar un día sin lluvia. Y esta inclemencia llevó a la realización de la obra “Todas difuntas” (San Juan) bajo la lluvia y temporal de viento del viernes, anoche se suspendió para el lunes próximo la segunda función ante el cielo en tormenta que se abatía a la tardecita.

A sala repletísima se llevó a cabo también la obra correntina “La inapetencia” dirigida por Alejandro Barboza. El elenco llevó a cabo una puesta expresionista de la obra de Spregelburd, y las claves actorales condujeron al espectador a una historia oscura y densa, con varias capas de lectura en la que la falta de deseo sexual y la morbosidad son la telaraña por donde estos personajes están atrapados.

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El espectáculo de anoche fue la obra jujeña “Se me murió entre los brazos” (foto arriba), obra de 1977, que a pesar de ello sigue mostrando vigencia y desatando un humor grotesco y negro. La puesta dirigida por Silvina Montecinos (actuada notablemente por Gabriela Bertolone y Silvia Gallegos) apela aún más a un registro sainetesco e hiperbólico, en el que se entrecruza además la realidad, que afecta a las actrices para llevar a cabo la obra. La improvisación con la que se recibe al público establece el vínculo cómico con la situación macabra pero tan humana con la que se encarnizará la obra: la agonía de Tatita Juan y la disputa competitiva de las dos hermanas por el cariño del viejo hasta el final.

Las rupturas de la obra, los momentos en los que la teatralidad se rompe son la riqueza de la obra, ya que obligan al espectador a reírse sabiendo qué está pasando además con las dos chicas del elenco, sus pelucas, la falta de aire, el equilibrio…. y el pobre muerto ahí. La platea respondió de maravillas con esta propuesta, aplauso enorme y catarsis perfecta. La dirección acertó además al proponer una coreografía de salida de la obra, cuyo registro acentúa más la comicidad gasallesca en la que se construyó la este texto de Alberto Drago.

  • Patricia Monserrat Rodríguez, crítica teatral
    labutacateatro@yahoo.com.ar