LATE ALTO

El teatro en boca de todos...

Patricia Monserrat Rodríguez

Lunes 12 de septiembre de 2011  

Con los espectáculos de teatro danza de La Rioja y una nueva presentación del grupo santafesino cerró la tercera edición de esta idea nacional que acá en Salta se llamó “Late Alto”. El Instituto Nacional de Teatro como alma máter y gestor principal- tanto a nivel presupuestario como a nivel de promotor y responsable logístico de todos los detalles del encuentro junto a la Secretaría de Cultura compañera lógica de este tránsito- y la nueva ayuda de Cultura de la Municipalidad se hicieron cargo por cinco días en los que el teatro estuvo en la boca de todos.

¡De todos los que se enteraron, claro! ¡Y de todos los que fueron! ¡Y también de todos los que se quedaron afuera…! Porque hubieron elogiosos aciertos en cuanto a la selección de las obras que se presentaron a los espectadores salteños, inolvidables aciertos. Eso suaviza bastante las desinteligencias que también mostraron las hilachas de la gestión del festival.

Sin contar que Cristina Idiarte, Mariano Ovejero y los funcionarios responsables tuvieron que salvar a Late Alto 2011 del “Titanic ordenado” por el mismo gobierno municipal salteño o Provincial salteño (vaya a saber donde se cocinaron estas habas medievales tan retrogradas).

La famosa ordenanza “ordenadora de las conciencias culturales” ordenada por autores anónimos no se sabe de “que orden” específicamente sacó de las casillas a los organizadores de presentaciones culturales; ya que la bendecida ordenanza “ordenadora” ordenaba que “nada parecido a una reunión extra milagrosa se hiciera o hiciese alrededor de la plaza de todos”.

Interpretando así una verdadera perfomance en la que una especie de “as” bajo la manga dispone que la ordenanza “ordenadora” ordenada que llevaba varios años sin ser usada… justo ahora se active. Impidiendo al Sexteto Mayor, a Sacristán (¡no le valió de nada el apellido! ¿Será por Machado?) Y otros varios compartir “la cultura para todos”. Alguien dijo: “Milagro para todos...” y todos debimos obedecer -incluído el funcionario “Number One” de Cultura de la ciudad y de la Provincia.

Hecha esta catarsis, volvamos a “Late Alto”. Superada esta “desinteligencia” de la resucitada ordenanza municipal, la programación nos llenó el alma de gratitudes en muchas de las obras.

La boletería del Delmi dio cuenta cabal de este fenómeno. Mientras el primer día en que se presentó “El Fulgor Argentino” las gradas dejaban ver algún que otro resquicio, el segundo fue descomunal. La gente aceptó de buena gana inclusive apretarse con el compañero ocasional y compartir el calorcito que engendró El Fulgor. Adhemar Bianchi y RicardoTalento entre otros son los demiurgos de esta maravilla del teatro de vecinos o teatro comunitario. Una forma de hacer teatro que escasea por estos lares- de manera orgánica.

El espectáculo reproducía las resonancias individuales y colectivas que los hechos históricos de nuestro país produjeron en los socios y aficionados de un club social y deportivo. Más social que lo otro. Así vimos una sinfonía coral parodiando y haciendo humor de las cosas que nos pasaron, conducidas y comentadas por dos vecinas “finas” que representaban el sector medio alto pudiente y conservador enfrentándose a los nuevos sectores que simpáticamente o “a las piñas” emergían reclamando sus derechos.

Una clase magistral de hacer teatro y de atravesar la historia y salir modificados positivamente. Impecables en casi todo: técnicamente el director hizo gala de una capacidad de síntesis y de una prolijidad envidiable para bien; el elenco comunicando con alegría, respeto y mesura lo que venían a decir con El Fulgor; el extraescena generoso ya que Adhemar dio muestra de la humildad y el entusiasmo con el que pretende seguir organizando la voz de los vecinos. Y a nivel gestión, el grupo dio cátedra de cómo se hace para hacer teatro popular, transformar conciencias, sostener los gastos y reinvertir en cultura.

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Escena de "Trika Fopte"

Otro espectáculo para destacar fue el de Trika Fopte de Buenos Aires. Tres hombres en un futuro ficcional quedan solos en el universo, el aire se está acabando, las mujeres hace rato que no existen, y los afectos afortunadamente siguen dando lucha enfrentados a los egoísmo. Esa es la intriga que los guió para crear una obra que recapitaliza varios lenguajes. La obra crea su propio lenguaje y su propio referente. Se trata de una obra de unos cuatro o cinco año de estrenada, un elenco masculino que devela profesionalidad y simpatía para decir su mensaje aciago sobre el destino de la humanidad. Como actores muy cuidadosos y justos, dramaturgias que enfatizan en el peligro de la especie humana y que dejan al descubierto nuestra naturaleza miserable y egoísta a la hora de sobrevivir.

“La fonda cordobesa” (foto arriba) se lució también en este desfile de obras de Late Alto. Con una dramaturgia equilibrada hace un desbande organizado. Parece una contradicción pero no. Así como se dice que la desprolijidad en el cine argentino se convirtió en una marca de su identidad, así la desmesura y el desbande carnavalizado es marca registrada de Paco Jiménez y Teatro La Cochera. Anoche, en el canchón de bochas del Los Mayuatos guasos y guasas coparon la escena entre copas, coplas, cantos, cuarteto y chistes de los más guarros. Los actores cordobeses crearon un menú singularísimo para los espectadores que llegaron a la sala entreverada.

Entre los desaciertos leves del Festival la falta de puntualidad se hizo notar, pero fue más torpe la desorganización a la hora de adquirir entradas para La fonda cordobesa. Al igual que con la resucitada ordenanza, una mano anónima empezó la venta de entradas anticipadamente y activó el dominó del rumor y el desenfreno. Cosa que al fin, casi dos días antes, ya no había entradas en boletería. Ni responsable que diera la cara. Con la frustración y enojo del público ocasional que no hace falta explicitar más. Se sabía que la obra tenía una capacidad limitada de mesas. Habría sido prudente que los organizadores programaran otra función, otra sala, o respetar las dos horas de pre venta que se anunció en toda la difusión y prensa del festival. Así se habrían igualado las posibilidades de acceso y se hubiera obrado con coherencia. ¿No?

Terminando, esta edición de Late Alto 2011 fue el momento también para hacer un cuestionario a los oportunos espectadores que presenciaron las obras. Se trata de un Censo de espectadores ideado por el INT nacional, que tiene en cuenta varios aspectos del gusto teatral y para los asiduos profundiza en estéticas, géneros y gestión institucional. Una experiencia más que prometedora que ojalá sirva para reajustar y renovar las políticas teatrales tendientes a instalar el teatro independiente como parte de la oferta cultural local.

  • Patricia Monserrat Rodríguez
    Critica teatral