Sinfónica 2013

El riesgo de escuchar algo distinto

Pablo Alejandro Sulic

Sábado 16 de marzo de 2013  

Fue el concierto de apertura, es cierto que el programa podría haber sido más accesible a los oyentes, más atractivo o más vendedor. Quizás fue esto lo que atentó con el escaso público, o la noche lluviosa o la falta de rutina con los conciertos. Lo cierto es que la orquesta se presentaba nuevamente al público de Salta, estrenando su nuevo director aunque, por todos conocido.

  • Orquesta Sinfónica de Salta, dirigida por Jorge Lhez. Concierto estreno temporada 2013. "Sinfonía Concertante en mi menor, para violonchelo y orquesta, Op. 125" de Sergei Prokofiev y "Rituales Amerindios" de Esteban Benzecry. "El Tarco en Flor" de Luis Gianneo, solista en cello José Araujo.

Solvencia, conocimiento y habilidad son cualidades que Lhez siempre ha demostrado. Ahora la apuesta es interesante, Siglo XX, música latinoamericana, estrenos, compositores nuevos una temporada que por primera vez en la historia de la orquesta está lista y difundida antes que comience a sonar la música.

Este no fue un concierto conservador y tampoco diseñado para los novatos, solo el Tarco en flor es una obra de ligera escucha. Bellisima versión, sentida, acotada y con logrados planos sonoros. El resto fue todo novedoso.

Sea como fuere, este concierto tuvo grandes méritos con un solista inspirado, con el bello bis para arpa y cello de El cisne de Camille Saint Saens y sobre todo en una segunda mitad vigorizante y sorprendente bajo todo punto de vista. Este cronista confiesa que no tenía mayores expectativas sobre la obra de Benzecry.

Comienza de manera sobrecargada, y dio la impresión de que era tan solo un experimento contemporáneo más. Pero poco a poco comenzó a asombrarnos. Benzecry trata a la orquesta como un gigantesco generardor de sonidos puros. Juega con un motivo gigantesco en los metales que le da unidad a la obra y aparece con diversas variantes en los tres momentos. Con la imaginación fructífera de Benzecrry pudimos oír gotas de agua, brisas y vientos tempestuosos, los pajaros de la selva centroamericana, sonidos novedosos por doquier en una catarata multicolor de sensaciones mágicas.

Si tuvimos la oportunidad de dejarnos llevar por las ideas planteadas por el compositor logramos apreciar una belleza en la profundidad de los microtemas sembrados en distintas partes de la orquesta, acceder a una gama mucho más amplia de sonidos, sentimientos y emociones que burbujean desde las profundidades de la orquesta creando una nueva dimensión orquestal.

El compositor es intensamente personal, su lenguaje mezcla a partes iguales lo autóctono un manejo orquestal absolutamente innovador simulando y explorando sonoridades que parecen sacadas de un fabuloso ordenador, un sentido textural y formal preciso, un manejo de los tiempos perfecto, una paleta tímbrica innovadora, avasallante pero muy amigable con el oyente, y una manera de decir que creemos que marcará la pauta en muchos otros compositores contemporáneos.

Podemos tener gustos musicales diversos, pero para asimilar esta obra se necesita una mente completamente abierta. Es cierto que cuando vemos un nombre desconocido que no suene a Beethoven, Brahms o Mozart podemos desconfiar, pero la recompensa de arriesgarnos a escuchar algo distinto puede tener muchos tesoros escondidos. Esta fue una de aquellas ocasiones.

Sin caer en la exageración o en falsos elogios creemos que la obra de Benzecry marca un hito en el sinfonismo del Siglo XXI y es una obra que tiene un futuro inmenso en el panorama orquestal. La orquesta sinfónica junto con su inquieto y eficiente director la estrenó para Salta, los que nos arriesgamos pudimos ganar placer estético.

  • Magister Pablo Alejandro Sulic
    pablo.sulic@gmail.com