CULTURA

El presupuesto cultural tocó fondo

José Acho

Lunes 3 de septiembre de 2012  

“No hay presupuesto…” es la frase más pronunciadas en el área de la Secretaría de Cultura de la Provincia. Desde el primer semestre lo escuchan a diario los actores culturales que expresan sus iniciativas, hacen propuestas artísticas, elevan notas o proyectos culturales. Llegado setiembre para muchos no es ninguna novedad afirmar que a mitad de año el área más sensible del Ministerio de Cultura y Turismo se ha quedado prácticamente sin presupuesto anual o sin fondos para terminar su temporada 2012.

Cómo llegamos a fin de año

Ante cualquier pregunta de cierta prensa no amable sobre el tema a las autoridades culturales la respuesta es siempre “no sabe/no contesta”, es cada vez más evidente por el trabajo precario de producción y a la vez de difusión que se realiza sobre cada área, y es por demás notable dada la cobertura periodística cultural de Calchaquimix en los distintos sectores artísticos oficiales.

Pasó agosto y no son pocos los directivos de los todos museos, bibliotecas, seis elencos estables, teatro y de la Casa de la Cultura, cuya mejor hecho concreto de su gestión es el deseo de llegar cuanto antes a fin de año. Este 2012 la llamada “democratización de la cultura” de Juan Manuel Urtubey, en manos de su Ministro Mariano Ovejero hace ya tiempo se ahogó en la ineficacia y la inexistencia de una política cultural propuesta.

Su balance más optimista al llegar fin del 2012, será haber mantenido viejos logros de programas y ciclos culturales de gestiones anteriores. A duras penas se mantienen los actuales como el exitoso “Cultura da la Nota” por nombrar alguna, dado que está tercerizada en manos de un productor/funcionario que recibe financiamiento extra del Ministerio de Gobierno. En el resto de las áreas la situación es más grave que en otras y la falta de presupuesto se nota más o se sostiene, dependiendo de la inercia, la incompetencia y/o desidia de los directivos de turno.

Engorda el "elefante blanco"

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Bravo - Ovejero

Los fuertes recortes presupuestarios de hace un par de años son notables en el trabajo anual de los elencos estables de danza y de la Orquesta Sinfónica. La aplicación de una extraña lógica en esta gestión, hace que cada año crezca en funcionarios directivos de altos sueldos ese “elefante blanco” llamado Instituto de Música y Danza (IMD) y se achique el presupuesto que tienen los maestros para el desarrollo de la programación de cada temporada.

Un dato extraoficial obtenido en exclusiva por Calchaquimix da cuenta que la anunciada Opera “Rigoletto” estuvo en serio peligro de no estrenarse. Es una obra de costos altos en producción lírica y escenográfica. De esto tema ningún medio se ocupó ni dijo nada. Su realización estuvo sujeta a soportar extraordinarios recortes. Pudo sobrevivir y llegar al estreno, porque el maestro Jorge Lhez se puso la obra al hombro manteniendo al mínimo su calidad lírica y sacrificando la escenografía.

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Viñetas x fotos

Sobre los recortes notorios en un área más que en otras, se suma la ineficacia de los responsables del área Prensa de la Secretaría en la página oficial “Cultura Salta”. El colmo del recorte (o desidia) es subir escuetos partes de prensa cada uno ilustrados apenas con viñetas o diseños de logos. En este proceso ridículo de ahorro de gastos prescindieron de los servicios de Isidoro Zang, uno de los mejores fotógrafos de la cultura. Ejemplo testigo (en medio de otros tantos) es que la costosa ópera “Rigoletto”, no tenía fotos oficiales para difusión y los medios tuvimos que anunciar el estreno con fotos viejas de la obra o sacadas de Internet.

"No hay presupuesto"

Hay para destacar el merito del actual Secretario de Cultura Sergio Bravo, en cada función asignada antes por Romero y hoy por Urtubey. Su elogiada especialidad es pasar desapercibido. Además con notable sangre fría tiene el “no" fácil para los actores culturales cuando van a realizar propuestas.

El Secretario no tiene encontronazos polémicos con la prensa, porque como su ministro Mariano Ovejero, no responde a los pedidos de información por escrito, ni hace caso los numerosos cuestionamientos de Calchalquimix y Nuevo Diario, entre los escasos medios que cuestionan temas culturales.

La mayor preocupación de Bravo es rogar cada fin de mes que el cajero del Macro funcione para retirar el generoso honorario que le pagamos como Estado. Nada más lo puede perturbar su paz, cuando ocupa la silla de un cargo público.

  • José Acho
    Para Calchaquimix y Nuevo Diario de Salta