el salteño Dino Saluzzi ha profundizado en "Navidad en los Andes", su nuevo álbum, su compromiso con una música compleja pero sencilla en su resultado.

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El nuevo disco de Dino Saluzzi

Martes 3 de enero de 2012  |  Video  

“Navidad de los Andes”

Extraño -por ajeno y singular- a los patrones de la música más difundida, el salteño Dino Saluzzi ha profundizado en "Navidad en los Andes", su nuevo álbum editado por el prestigioso sello internacional ECM, su compromiso con una música elusiva, compleja en su búsqueda, sencilla en su resultado y ajena a las reglas del catálogo.

A modo de aproximación, "Navidad de los Andes" se acomoda a la expresión "música de cámara" -en su sentido primario-, pero a la vez ofrece una sonoridad de raíz andina, en la mejor tradición de nuestro folclore y, de ese modo -y sin importar si se lo propone o no- avasalla los contornos entre lo clásico y lo popular.

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En ese punto, las notas del bandoneón de Saluzzi dialogan con el violoncello de la alemana Anja Lechner y, juntos, evocan paisajes, vientos, pájaros y un universo de sonoridades rurales que en nada se asemejan a las durezas de la canción folclórica que el oído se acostumbró a escuchar.

La sociedad con Lechner -que ya había alumbrado los discos "Ojos Negros" (2007) y "El encuentro" (2009)-, le permite al salteño avanzar en su búsqueda musical sin detenerse (sin que lo detenga) la necesidad de combatir las comodidades (los vicios) de un instrumentista entrenado (y lacerado) por la música de género.

Si bien "Navidad de los Andes" se presenta en formato de trío -que completa Félix "Cuchara" Saluzzi-, el disco se construye desde un contrapunto central entre bandoneón y violoncello, a los que el clarinete o el saxo tenor de Félix se suman de modo casi incidental.

Las once composiciones del disco se extreman en descubrir una sonoridad pura, donde las notas perviven -sin corrupciones- desde su nacimiento hasta su extinción. El bandoneón de Saluzzi, al cabo, no necesita presentarse ni reconocerse a través de los cromatismos, las octavaciones, los acentos o los yeites del tango.

El bandoneonista salteño ha conseguido hace tiempo extender los horizontes del fueye en un doble sentido: le entregó al universo del jazz y la música clásica un timbre nuevo, desconocido (que fue aclamado con su álbum "Kultrum", 1983) y, a su vez, despegó al instrumento del golpe repetitivo del tango y el folclor.

La sonoridad argentina está presente, sin embargo, en todo el disco. En "Navidad de los Andes", por caso, Saluzzi volvió a grabar "Gabriel Kondor", aquel carnavalito diseccionado y reconvertido de "Kultrum". Y esos mismo aires folclóricos reaparecen en la genial "Son Qo`ñati".

Los paisajes andinos se adueñan de la melodía de "Flor de tuna", que abre el disco, donde la melancolía del bandoneón empasta las cuerdas del violoncello para transitar entre la tensión y la liberación musical.

En "Variaciones sobre una melodía popular de José Padula", "Candor/Soledad (Carlos Gardel)" o "Recuerdos de Bohemia" (Enrique Delfino-Manuel Romero), Saluzzi ofrece lecciones de cómo adueñarse y apropiarse de una melodía para entregar una obra nueva, con un esqueleto de notas conocidas que recuperan la originalidad.

  • Fuente: Télam