El bandoneón no desaparecerá

Sábado 22 de noviembre de 2014  

El bandoneón, emblema de la historia del tango, es un instrumento en extinción en la Argentina y, con la intención de revertir ese proceso, la Universidad de Lanús desarrolló un proyecto para fabricar un “fueye” de estudio, cuyo prototipo presentado el último jueves con la expectativa de iniciar una producción en serie.

"Pichuco" es el nombre del nuevo modelo que sonó en el Aula Magna de la universidad de la mano de Julio Coviello, bandoneonista de la Orquesta Típica “Fernández Fierro”, y que pretende compensar la carencia de instrumentos en la Argentina ya que los músicos utilizan aquellos modelos cuya producción fue interrumpida en la Segunda Guerra Mundial.

"Cada vez es más difícil acceder a un bandoneón porque se dejaron de fabricar a gran escala hace más de setenta años. Este instrumento tan característico de nuestra cultura se encuentra en una situación de gran vulnerabilidad, librado a las leyes de la oferta y la demanda. Es necesario ampliar la demanda y fomentar la fabricación para que haya más oferta", explicó Coviello.

El bandoneón es un instrumento originado en Alemania, creado por una fábrica montada en la ciudad de Carlsfed, puesta en marcha por Ernst Louis Arnold (de allí surgió la sigla ELA, una de las marcas más reconocidas), luego seguida por una dinastía familiar.

En 1911, un año después de la muerte de Ernst, dos de sus hijos, Paul y Alfred, abrieron otra fábrica en la misma ciudad. Los mejores bandoneones que hay en la Argentina (de la marca AA, por Alfred Arnold) son los fabricados en aquella época. Esa producción se interrumpió con el bombardeo de la fábrica durante la Segunda Guerra Mundial.

Ante ese cuadro emergió el proyecto "Pichuco", en obvia referencia a Aníbal Troilo, que en 2012 fue elegido entre 900 emprendimientos y obtuvo el primer premio en la categoría Diseño Industrial del Concurso Nacional de Innovaciones INNOVAR, organizado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación.

"El diseño y fabricación a gran escala y la elaboración de material didáctico para integrarlos a la escuela es nuestro mejor homenaje a Troilo". “Buscamos que el bandoneón siga construyendo su historia, revitalizado por esta nueva etapa que vive la Argentina", dijo Coviello. Además, aseguró que "la idea es quitar la imagen estereotipada que vincula al bandoneón exclusivamente con el tango".

No es el único proyecto para rescatar al bandoneón del ostracismo. El luthier Oscar Fischer desarrolló otro instrumento para uso profesional ya con la intención de equiparar las bondades de los viejos AA. Dos proyectos diferentes que convergen para defender la misma tradición.