Silvia Iparraguirre hizo un cuento de ficción sobre un hecho real: Hace muchos años, en un instituto de antropología, estaba un Toba o Qom tratando de comunicar su explotación, pero a los lingüistas y antropólogos allí reunidos sólo les interesaba las declinaciones de su lengua. Para hacer más práctica la tarea le dieron un arco para que vaya nombrando lo que podía hacer en él. El hombre, se sacó el saco, tensó el arco en silencio y todos comenzaron a transpirar…
Acabo de volver de Chaco. Allí pregunté por qué hacían esos espantosos arcos estilo griego, hechos en madera blanda, pirograbados con adornos de cuero en lugar de sus estilizados arcos originarios. La respuesta fue inmediata. “Son armas”; “hay una vieja ley provincial que prohíbe a los indios hacer arcos”. Pueden andar con escopetas o rifles, pero nada de arcos.
En la misma tierra pasan las mismas cosas en otras escalas. ¿Cómo vamos a contar con el control de nuestros propios recursos naturales? Es peligroso. “No se sabe qué pueda pasar”. Sobre todo si llega al poder uno de esos seres que siempre fueron tildados de irracionales… como un indio o una mujer.
- Pablo Bonaparte, titular del Mercado Nacional de Artesanías Tradicionales Argentinas (MATRA). Invitado a disertar en el Congreso Provincial de Cultura de Salta.
