RECITAL

Spasiuk, el Saluzzi del acordeón

José Acho

Lunes 28 de noviembre de 2011  

Al Chango Spasiuk lo conocí en Salta casi a comienzos de los 90. Aunque ya tenía dos discos anteriores en el Norte era un desconocido. Estuve en su primer recital en la vieja Casa de la Cultura. En esa época tocaba aun temas súper conocidos del chamamé tradicional, que se notaba, era para complacer al poco público que quizás lo conocía, o escuchó que era un recital de chamamés.

Pasó el Chango dejó su estela

Considerando el tradicionalismo existente en la época, con cierta timidez, se lanzaba con un par de temas al abismo sonoro de la fusión. Ahí pude entrever que su veta era la vanguardia. No solo era su ímpetu de juventud, sino también había en él, notable virtuosismo y cierto espíritu rockero. Era lo más avanzado en música del Litoral que había escuchado después de Antonio Tarragó Ross.

Desde aquellos años tuve el honor de compartir varias entrevistas y algunos momentos musicales en Salta. Ver y escuchar de cerca los malabares de sus dedos en el acordeón y una creatividad incontenible, hasta que vino a presentar a nuestra ciudad su revolucionaria placa para la época “La Ponzoña” (1996). Era un disco de pasta que tengo la suerte de guardar como un tesoro. Para mi ese álbum marca un antes y un después. Y creo que para él fue un punto de partida para un despegue internacional.

Su reciente regreso a Salta del sábado 26 de noviembre en el Teatro del Huerto, fue mí reencuentro musical en vivo con el Chango Spasiuk después de muchos años. De alguna manera también una suerte de un examen equidistante sobre su evolución. Al final debo confesar fue emocionante. Quedé tan impresionado como la primera vez que lo escuché.

Brindó sencillamente un concierto extraordinario para más de la mitad de la sala de gente. Fue un viaje hacia la música sin género, ni límites. Desde el primer al último tema de la noche, debo decir que el público no lo aplaudió: lo ovacionó en forma permanente, tema, tras tema.

Las dos horas pasaron literalmente volando (léase en tiempo y música), vertiginoso, como pasan todos los buenos momentos. En los anuncios el recital era del Spasiuk a la cabeza. Pero él no estuvo sólo, ni con su banda. Por su amalgama musical para mi fue “El Spasiuk Trío”, con el Chango en acordeón y los jóvenes Víctor Renaudeau en violín y Marcos Villalba en percusión, guitarra y voz.

Pasado su tiempo de vértigo e ímpetu juvenil, la madurez tocó la puerta de sus composiciones. De “La Ponzoña” a esta parte, el Chango condimentó su virtuosismo con el temple, y logró un vuelo en las alturas de la música. “No hay vanguardia sin tradición”, dijo. Y sin dejar de lado su esencia se convirtió en un músico universal.

Su repertorio mayormente fue de “Pynandi (Los Descalzos)”, con sus frescas e inolvidables versiones de Tránsito Cocomarola y Piazzolla. Sin género pero con profunda esencia su música tiene "payé" argentino. Sin letras pero con indudable compromiso social. Una suma de acordes con terruño y sonidos de proyección, tan virtuosos como sensibles.

Habló poco y tocó mucho. Y en lo poco, expresó lo suficiente. “Aquí ustedes no vinieron a escuchar folclor, ni chamamé, tango, ni rock; vinieron a escuchar música, porque la música como el arte no tiene género, ni límites…”. Hilvanó éstas palabras e inmediatamente la pegó con otra de Don Ata Yupanqui: “...Y el arte es una antorcha que usan los hombres para andar de noche y descubrir la belleza en el camino…”.

Un par de temas más para la despedida –con una contundente versión Astor Piazzolla- me confirmó que estuve frente a uno de los mejores músicos y recitales del año brindados en Salta. En verdad, lamenté no ver el teatro lleno de público. Y la conclusión sigue siendo la misma.

El Chango Spasiuk con su música ya trasciende a la Argentina. Sus sonidos viajan del litoral al mundo, donde cada vez toca con más frecuencia. Como pasa siempre con nuestros genios musicales. Afuera son muchos más valorados que adentro. Una vez más la gente se pierde a quien a esta altura para mi es el “Saluzzi del acordeón...”.

  • José Acho
    Periodista.