“El INT no es un gremio”

Patricia Monserrat Rodríguez

Jueves 30 de agosto de 2012  

Inquietudes y cuestionamientos de teatristas salteños en una reunión con el nuevo director ejecutivo del Instituto Nacional del Teatro (INT) Guillermo Parodi en el marco del Festival Late Alto 2012. El directivo estuvo acompañado por Ricardo Sassone, viejo hombre del teatro porteño y actual asesor de gestión. Parodi asumió sus funciones en marzo, luego de una de las más graves crisis de representatividad que obligó a Raúl Brambilla a abandonar el cargo que ejerció por casi 10 años en el organismo estatal.

Teatristas con el director del INT

La reunión fue convocada dos días antes, ajustada a la agenda, y por deseo de Parodi. Se desarrolló por casi dos horas y media en una tarde salteña. El poder político fue el primer tema de la agenda.

La docena de hacedores que asistieron a la reunión comenzaron demandando criterios y datos fehacientes sobre el proceso del concurso para selección del nuevo representante. Los “postulantes rechazados” (así dijeron haberse sentido los seis teatreros cuyos antecedentes no alcanzaron el perfil solicitado para acceder a la instancia de oposición del cargo) exigieron que se les aclare cuáles fueron sus carencias y cuestionaron la improlijidad del llamado a concurso que aún no cerró.

Muy interesados en los mecanismos para invalidar el proceso y/o desacreditar la representatividad de la actual delegada, los teatristas dieron muestras claras de no entender, desconocer o negar las reglas de un organismo del Estado, avalado por una ley conseguida con el empuje de teatristas que hace quince años provocaron la sanción de la ley 24.700- cuando en el campo teatral no había nada- que regule la administración de fondos legítimados para la promoción y fomento de la actividad teatral en el país.

Parodi dio todas las explicaciones del caso, muchas, inclusive sobre las posibles consecuencias de anular el concurso: quita de presupuesto, escasa credibilidad en la institución, atraso de pagos e hiper burocratización hasta que se designe un nuevo delegado, retracción en la producción escénica y otras yerbas.

A pesar de las explicaciones brindadas se insistió en el tema tergiversando todo lo que significare un nuevo período de gestión y trabajo por parte de la actual delegada Cristina Idiarte, única postulante de los dos que pasaron a la entrevista de oposición presente en la reunión.

Por momentos el discurso que manejaron teatristas y Parodi/Sassone confrontó entre los que desean asegurar el reparto del capital simbólico cultural y los que desean manejar el reparto del capital económico cultural.

El desconocimiento de las instancias, mecanismos, valoraciones y plazos de un concurso de antecedentes y oposición bastante tradicional, es un ejercicio pendiente y sobre todo árido, en el que los teatristas gestores deberían incursionar más antes de invalidar el estado actual de las cosas. Más allá de los logros o déficits de la delegada vigente.

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Cristina Idiarte delegada del INT

Otros aspectos salientes de la reunión pasaron por aspectos más adultos; como la firme decisión del nuevo director del INT por “comunicar, trasmitir y trasparentar lo que se hace ” o las decisiones que se toman en la reunión mensual del Consejo de Dirección que funciona en Bs. As. Esta idea se plasmaría en el nuevo diseño de la web institucional y deberá ajustarse también a los mecanismos de contratación y plazos que algunas instituciones del Estado respetan si o si.

Para subsanar ese vacío comunicativo la delegada local ha implementado un blog local y una página en facebook para mantener comunicada a la comunidad salteña de lo que se decide en el consejo. Y el funcionario Parodi sube desde marzo las Actas del Consejo a la obsoleta pero vigente web.

Como a cada uno le ajusta su zapato, los hacedores que no han ganado aún la fiesta provincial demandaron una reglamentación de los criterios de valoración y selección de las obras que participan en las competencias teatrales. O al menos, la explicitación del dictamen.

Demanda que invalida o desaprovecha las devoluciones que el INT propone en las fiestas y cae en una incomprensión total de la naturaleza subjetiva de de la persona, subjetividad que se manifiesta en toda decisión artística o estética, aún cuando sea la de un jurado externo, experto y “objetivo”.

Igualmente cayó en saco roto la inquietud de programar a una obra local en un evento festivalero, ya que para ello está la temporada anual. Parodi habló de la necesidad de desarrollar la actividad con “mayor calidad de obras y mayor interés en gestar y fidelizar al público”.

Enfatizó que la producción ha caído a nivel país con la crisis económica que nos atraviesa y deslindó que entre las funciones del INT “no está la de llevar el público a las salas. El INT genera líneas de ayuda económica para que los hacedores y los encargados de las salas retengan al espectador y crezcan en la calidad creativa”

“El INT no es un gremio”- insistió repetidas veces; el delegado no es un sindicalista de los teatreros ya que para eso está las asociaciones de actores. “El INT trabaja para el espectador” y con este enunciado da un giro copernicano en el discurso de la gestión porque provoca un cambio difícil de digerir en la comunidad local que hasta ahora sentía al INT como una institución propia (“el INT es nuestro” se dijo).

La reunión culminó con el planteo de ideas e iniciativas cuya factibilidad implica autogestión o cogestión, o sea cambiar la mirada receptora del subsidio por una acción profesional y sostenida provocadora del subsidio. Los pocos teatreros que se quedaron hicieron su catarsis personal, dieron ideas para generar la continuidad de los proyectos- algunos intentando repetir experiencias pasadas, otros buscando salidas inteligentes que deben ser construídas.

Lo que no se sabe es si los intereses seguirán pasando por el capital simbólico que el teatro despierta o sólo por el capital económico-político (turístico) que el INT atrae, teniendo en cuenta que desde hace un año o más que el cargo es rentado y no “por amor al arte”.

  • Informe: Patricia Monserrat Rodríguez