El Ballet Salta celebra sus 42 años

José Acho

Miércoles 25 de julio de 2012  

“Creado el Ballet Folclórico de la Provincia Martín Miguel de Guemes, ahora el segundo paso es la creación de una escuela de ballet para formar un semillero de bailarines”, dijeron a Calchaquimix, Marina y Hugo Jiménez directores del prestigioso “Ballet Salta”, que este año cumple 42 años de una lograda proyección desde Salta, al país y luego en el mundo. Para celebrar presentan un espectáculo aniversario en el Teatro de la Provincial.

Espectáculo y entrevista
Marina y Hugo Jiménez

Marina y Hugo Jiménez celebrarán el 42° aniversario del “Ballet Salta” con un espectáculo junto al dúo de Cuti y Roberto Carabajal, que denominaron “Salta de Fiesta”. La muestra de danza y canto con bailarines invitados tendrá lugar el viernes 27 de julio a las 21.30, en el Teatro Provincial.

Para celebrar más de cuatro décadas recorriendo diversos escenarios del país y del mundo, el “Ballet Salta” preparó una muestra de sus mejores cuadros tradicionales, además de una interpretación en danza del fragmento de la “Misa Criolla”, “La séptima sinfonía de Mozart” y una estampa de tango con canto y danza ciudadana.

Junto a los reconocidos cantores santiagueños Cuti y Roberto Carabal como invitados especiales, actuarán los bailarines Silvina y Aníbal Jiménez como pareja central del cuerpo de baile; la voz del tango de Diego Jiménez, y la presentación de los bailarines Elizabeth y Claudio Girard (bombos y boleadoras). Para el final de fiesta desplegarán una estampa norteña, con fantasía de malambo.

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Marina y Hugo Jimenez en escena

Cuti y Roberto ofrecerán un repertorio integrado por zambas y chacareras donde también el Ballet Salta tiene preparado una estampa santiagueña. Los cantores interpretarán: “La pucha con el hombre”, “Cuando me abandone el alma”, “Pedime que vuelva”, “Desde el puente carretero”, y “La mazamorra”, entre otras.

Los protagonistas del espectáculo ofrecerán mayores detalles en una conferencia de prensa el jueves 26 de julio a las 11.30, en la Casa de Moldes (Caseros 711), con el auspicio de la Secretaría de Turismo y Cultura del Gobierno de la Ciudad.

Las entradas tienen un valor de: platea $100 (fila 1 a la 13) y $80 (fila 14 a la 26), palco $70, pullman y superpullman $40. Se pueden adquirir en el pasaje Las Piedras 1644 (a la altura de Alvarado al 1600) desde las 18. Reservas al teléfono 429-1748. Más información sobre el Ballet Salta en: www.balletsalta.com.ar

“Salta necesita una escuela de ballet folclórico”

Marina desde hace más de un año que está instalada en Salta. Fue nombrada asesora del Ballet Folclórico “Martín Miguel de Guemes”. Desde hace un año trabaja también en su academia de danza que abrió con Hugo en su casa. Ambos se reparten el trabajo entre Salta y Buenos Aires, donde también tienen una escuela y paralelamente trabajan para la gira anual del Ballet Salta por el país y el extranjero.

En diálogo con Calchaquimix se refirieron a los bailarines locales, la danza folclórica en Salta, y su postura respecto al por qué primero se creo el Ballet Folclórico de la Provincia antes de la Escuela de Ballet Folclórico. “Está bien que se haya creado un Ballet Folclórico. Ahora se tiene que pensar en la necesidad de la creación de una escuela, como en este momento tiene el ballet clásico, cuyos directores ya empezaron a formar a los niños”.

“La escuela es necesaria para que surjan los bailarines que van a ingresar al Ballet Folclórico de la Provincia. Paso por paso, pero hay que hacerlo”, opinó Hugo Jimenez. A su vez Marina acota que “el ballet necesita bailarines que se formen a través de una corriente, una técnica que sea pareja, por eso la necesidad de crear en Salta una escuela de ballet”.

“Con Hugo pensamos que sería bueno que se comience a nivelar o emparejar. Este trabajo tiene que ser anterior. Tiene que haber una escuela para que sea el semillero del ballet, así se podría realizar muchas más obras en poco tiempo. Para ejemplo para el Ballet Salta nosotros sacamos los bailarines de la escuela, con ese semillero nos resulta más fácil trabajar porque cada uno de los alumnos baila en el mismo idioma”, asegura.

Otro punto favorable según piensa Marina es que el Ballet Folclórico está integrado netamente con bailarines salteños. “Esto en el clásico no ocurre. Ni los directores, ni el elenco son de acá. La mayoría son de afuera. En el ballet folclórico se está apuntando a las raíces, cosa que me parece muy valorable porque se apunta a un estilo salteño”. Otro punto rescatable para ella es que se le da posibilidades y trabajo a gente de acá.

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“Los concursos son para los salteños o para quienes tenga una residencia determinada en nuestra provincia. Esto me parece también como un premio o aliciente para estudiar porque el bailarín el día de mañana se sacrifica pero sabrá que va a tener una fuente de trabajo, que podrá entrar a un ballet salteño”, argumenta Marina.

“Nosotros trabajaremos también junto al Ballet de la Provincia en una obra que relatará la historia de un minero, sus vivencias, sentimientos y sufrimientos. Se llama “Korisonco”. De a poco el Ballet va haciendo cosas nuevas. Creo que hay que darle tiempo porque no es fácil”.

Respecto al nivel de los bailarines Marina opina: “Todavía tenemos que darle un tiempo de maduración al grupo formado. Hay que emparejar los niveles, para que entiendan lo que el director pretende o lo que quiere realizar. Hoy sucede que cada uno viene con su propio librito y experiencia”.

Bailarines con mucha soberbia

“Yo veo hoy en día que los chicos en Argentina tienen mucha soberbia. Saben un poquito y ya creen que se la saben toda. Un poco la culpa es de las competencias de danza, que te hacen creer a veces que por una copa que te llevas a la casa que sos el mejor cuando realidad no es el mejor, porque es una cuestión de suerte también”.

“Esto a veces eso malogra al bailarín porque se la cree. Y si el tiene solo dos dedos de frente, verdaderamente cree que se la sabe todo. Por eso siempre aconsejo a todos los bailarines en general, que tengan un poquito de humildad porque ni yo con mis años de trabajo, creo que todavía no me la se toda, siempre hay algo que aprender”, afirma Marina.

Por ejemplo en Buenos Aires está el IUNA y la Escuela Nacional de Danza. Yo he salido de las dos. Y lo importante es que los chicos tengan ese estudio, entonces ya la palabra “pa-pi-to pa-pa” o “ta-qui-ta-ca-ta”, ya no existiría, todos sabrían que hay una nomenclatura, una fonética, ya se habla con otra técnica hay otra dicción, otro lenguaje. Entonces habría una uniformidad en todo como lo tiene el Ballet Clásico. Ahí si todos hablaríamos el mismo idioma de baile.

“Todavía cada uno de los bailarines viene con su propio librito de enseñanza. Eso no va más. Todo tiene un nombre, ya está todo estipulado. No es una técnica de Marina y Hugo Jiménez, existe una base técnica y formativa del lenguaje”.

Ballet de autogestión

Lo ideal para Hugo Jiménez cuando el ballet vaya creciendo de apoco, el día de mañana podría tener una autogestión, podría autofinanciarse. No tendría que ir a todas partes gratis. Podría cobrar sus actuaciones en cualquier lugar del mundo, porque no hay muchos ballets folclóricos oficiales y organizados.

Por ejemplo un día puede ir a actuar a Cosquín y cobrar como un número artístico. ¿Por qué no? Creo que esto es también darle importancia a la danza como un número artístico importante dentro de un festival, nacional o internacional”, concluye.

  • Entrevista: José Acho
    Para Calchaquimix y Nuevo Diario de Salta