MOZARTEUM

Dvorak sublime en manos de Todorov

Pablo Alejandro Sulic

Martes 6 de noviembre de 2012  

"El violonchelo es un instrumento hermoso, pero su lugar está en la orquesta y en música de cámara. Como instrumento solista, no es mucho. . . Yo tengo. . . escrito un concierto para violonchelo, pero lamento el día que lo hice, y nunca tuve la intención de escribir otro ".
Es un comentario del compositor sorprendente en vista de la experiencia sublime de escucharlo en las manos virtuosas de Todorov.

  • Orquesta Sinfónica de Salta. Dirección Jorge Lhez. Violonchelista solista Staminir Todorov. Concierto fin de temporada 2012 del Mozarteum Argentino Filial Salta. Jueves 1 de noviembre. Teatro Provincial de Salta. Repertorio: Sinfonía Nro. 6 “Pastoral” de Ludwing van Beethoven y Concierto para Violonchelo y Orquesta de Antonín Dvorák.

Hay en este concierto influencias muy claras, nuevos horizontes creativos que cierra el circulo de su carrera creativa. Hay momentos melancólicos inefables, con momentos sinfónicos-camarísticos, con una longitud considerable y dificultades de las más complicadas para el solista.

En el Allegro aparece un primer tema que rezuma melodía desde los clarinetes y fagot y se contagia al cello, junto con otra melodía confiada a un cuerno solitario. El final es sencillamente resplandeciente. El Adagio presenta una lenta danza eslava, emocionada, que lleva la impronta de una plegaria, con momentos solisticos preciosos y tiernos. EL final es de tipo rapsódico a la manera de un rondó.

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Todorov con la Sinfónica (clic para agrandar)

Dvorack intercala una serie de solos exuberantes y prominentes tanto al corno como al clarinete, oboe o flauta traversa, este no es un escaparate para el lucimiento del solista, es un concierto con disfraz sinfónico. Todos sin excepción estuvieron a la altura de tan eximio solista, salvo algunas destemplanzas de los metales en dos pasajes.

Pero estas son solo palabras. La orquesta de Lehz y Todorov tuvieron la capacidad de crear una atmósfera de placidez suprema, de ternura e infinita nostalgia.El tono que logró extraer de cuatro simples cuerdas fue sencillamente perfecto, hubo lineas de pasión, momentos liricos, el incendio apasionado del romanticismo nacionalista y diálogos controlados entre orquesta y solista de toma y daca.

El maestro Todorov tiene estilo, elegancia formal, serenidad, que trasmiten a quien lo ve que las dificultades tecnicas asombrosas que tuvo que sortear son un simple juego de niños. La rica paleta de colores que tiene en la manga hacen que escucharlo sea una impresión artística única, El concierto fue glorioso en toda su completud, pero aún así faltan palabras para describir lo que produjo en los oyentes que tuvimos la posibilidad de disfrutarlo.

  • Magister Pablo Alejandro Sulic
    pablo.sulic@gmail.com
  • Fotos: Isidoro Zang