ZARZUELA 2013

¿Dónde aparece la Zarzuela?

Pablo Alejandro Sulic

Jueves 23 de mayo de 2013  

La obra bebe sin dudas del teatro musical, con gracia, humor, sensualidad o exotismo romántico pero ¿Dónde aparece la Zarzuela? El argumento es de trazo claro y con situaciones propicias para el dialogo, momentos jocosos aunque algunos francamente de mal gusto rozando lo vulgar. La obra se escucha de manera entretenida aunque no se sostiene por si misma en varias situaciones.

Puesta deslumbrante en
obra de teatro cantada

  • Temporada de Zarzuela 2013. Estrena: “El Asombro de Damasco” con música de Pablo Luna y libreto de Antonio Paso y Joaquín Abati, basada en un cuento de “Las mil y una noches”. 17, 18 y 19 de mayo. Teatro Provincial de Salta. Orquesta Sinfónica de Salta, dirigida por Jorge Lhez. Ballet de la Provincia dirigido por Liliana Belfiore. Daniela Pérez coreógrafa invitada y al Ensamble Arte Coral de la Sociedad Italiana de Salta dirigido por Luis Benavídez.

Por lejos lo más destacado de ésta poco conocida zarzuela (al menos para los que no son especialistas) es la imponente-fastuosa puesta en escena que supera con holgura todo lo hecho hasta ahora en el Teatro Provincial. Los movimientos escénicos tienen elegancia y delicadeza, exhibición de ingenio (la fuente de agua, la alfombra voladora) verdaderos hallazgos del montaje, en todo momento articulado. Los números lucen plásticos en su conjunto, con bailes y vestuarios que hacen que la escena sea del todo creíble.

Lo complicado de esta obra es que no podemos encuadrarla de por si en el genero musical, ya que son más los diálogos hablados que la música. Tampoco es una obra maestra, solo algunas gemas que sobresalen (la escena del dúo de Zobeida y Nhuredin, serenata de las cantadoras de Palmira, la escena del Visir) y poco más. Si es de escucha fácil la música no descolla y nos planteamos hasta que punto merece semejante despliegue de medios humanos y económicos y el llamado de grandes voces como las que convocó la producción para cantar tan poco, porque la obra exige mas de actuación que de canto.

Los textos en general son demasiado simples y burdos con momentos que lucen totalmente fuera de lugar (dúo de Zobeida y Ben Ibhen); me explico: si es tan importante la castidad y defensa del honor de Zobeida no se entiende el juego picaresco que realiza con este personaje un tanto ordinario y soez.

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El asombro de Damasco - Zarzuela (clic para agrandar)

El reparto vocal ya es conocido en Salta en numerosas producciones, siempre eficiente y acertado. Los tres pretendientes componen un triangulo protagónico equilatero (notable el crecimiento vocal-actoral de Mignani, conocido de la Escuela de Música), mientras que Garay (descollante en su línea vocal lírica en “Esto que pides aquí”, una de las pocas bellas melodías de gran aliento que propone la obra) y Santiago lucieron seguridad y afinación en los pocos momentos en que cantan.

G. Odone tuvo equilibrio entre la frivolidad y seriedad aunque su personaje esta planteado como algo contradictorio; oscila entre virtuosa esposa y descarada mujer objeto, proclama la defensa de su honor a los cuatro vientos pero no tiene inconvenientes en retozar en la cama con uno de los pretendientes en un dúo que tiene poca música y luce totalmente fuera de lugar, creando problemas para sostener un mínimo de credibilidad. También Rizzo tuvo frescura y picardia en su personaje.

El coro lució compenetrado con la acción, en varias ocasiones especialmente al inicio tuvo problemas para seguir al director con tempos decididamente mas lentos, pero estuvo afinado y compacto en su masa sonora. El mayor problema se vivió con los diálogos hablados, que en la platea eran difíciles de entender por problemas de sonido, no así en los palcos donde se ubicó este cronista.

Para destacar el momento de la escena 5 donde Odone luce con emisión limpia y elegante y se cuela el exotismo de la Alhambra y la arena del desierto con participación destacada de arpa y pizzicato de cuerdas. El maestro Lhez como siempre poniendo el pecho a toda circunstancia se mostró flexible y eficaz para llevar adelante la obra.

Lamentablemente, y esto no es mas que nuestra modesta y subjetiva opinión, no es una obra descollante que justifique semejante esfuerzo humano y económico. Dejando de lado la magnificencia de decorados y vestuario, luces y artilugios no es mucho lo que queda debajo. Es digno de notar que hay abundantes recursos económicos para este tipo de obras, pero cuando a lo largo de la temporada se realizan otro tipo de espectáculos de similares características (opera-sinfónico coral-ballet) sistemáticamente no hay dinero ni siquiera para pagar vestuarios alquilados, ayudantes, no hablemos de coro y extras.

Sería interesante que los recursos se distribuyeran equitativamente para cubrir todos los programas que presenta la temporada.

  • Magister Pablo Alejandro Sulic
    pablo.sulic@gmail.com